El brutal ataque, que habría sido ordenado desde la cárcel en el marco de una disputa narco, dejó a una niña de 11 años en estado crítico y a su familia sumida en el miedo, con un desgarrador testimonio de su madre que denuncia desprotección y exige justicia.
Una niña de 11 años permanece internada en estado crítico tras haber sido baleada durante un violento ataque a su vivienda en Godoy Cruz. El hecho, que es investigado como un posible ajuste de cuentas vinculado al narcotráfico, conmociona a Mendoza y expone la gravedad de conflictos que, según la principal hipótesis, habrían sido ordenados desde el penal de Almafuerte.
De acuerdo a fuentes judiciales, el ataque no habría sido al azar sino dirigido contra el entorno familiar de la menor, en medio de una disputa entre bandas o internos con vínculos delictivos. En ese contexto, los agresores dispararon contra la vivienda y dejaron a la niña gravemente herida.
Mientras la Justicia intenta identificar a los responsables, el foco también está puesto en el estremecedor relato de su madre, quien habló desde el hospital donde su hija pelea por su vida.
El testimonio de la madre: miedo, angustia y desprotección
Joana, la mamá de la menor, describió con crudeza la situación que atraviesa su familia. Su hija sigue internada en terapia intensiva, con múltiples heridas de bala.
“Sigue delicada, tiene cuatro proyectiles en el cuerpo”, contó con la voz quebrada. “Estamos viendo su evolución… estamos con miedo”.
La mujer relató que la familia se encuentra bajo custodia policial dentro del hospital, pero la preocupación se extiende mucho más allá. “Mis hijos están desamparados”, aseguró, al explicar que sus otros hijos debieron abandonar la casa por temor a nuevos ataques.
Uno de los aspectos más impactantes de su testimonio es el miedo constante que vive la menor incluso en medio de su recuperación: “Ella ahora empezaba a hablar y me dice que tiene miedo todo el tiempo”.
El ataque: una escena de extrema violencia
El episodio ocurrió mientras la familia descansaba. Según relató la madre, la niña abrió la puerta pensando que eran amigos que la venían a buscar.
“Golpearon la puerta, estábamos durmiendo la siesta. Mi hija salió a abrir y un muchacho joven le disparó varias veces”, explicó.
En la vivienda se encontraron al menos nueve vainas servidas. La menor recibió múltiples impactos, incluyendo disparos en las piernas y en una mano cuando intentó protegerse.
“Cuando cae al piso pide por favor que ya está… y le disparan igual”, relató Joana, en uno de los momentos más desgarradores de la entrevista.
La mujer aseguró que no tenía conocimiento de amenazas previas, aunque luego supo que existían advertencias dirigidas a la familia.
Según explicó, la situación podría estar vinculada a conflictos relacionados con el padre de la menor, quien se encuentra detenido. Sin embargo, remarcó que ella está separada desde hace casi diez años y que no tiene relación con esos hechos.
“Esto nos llegó sin comerla ni beberla. Yo no tengo nada que ver”, sostuvo.
Además, mencionó episodios anteriores de violencia que habrían afectado a otra de sus hijas, lo que refuerza la hipótesis de que la familia estaba en la mira.
Más allá del avance de la investigación, el principal pedido de la madre es seguridad para su familia. “No alcanza con rondines. Esto es muy grave, fue tirar a matar”, afirmó, en referencia a las medidas dispuestas hasta ahora.
También indicó que mantuvo contacto con autoridades del Ministerio de Seguridad, quienes le prometieron asistencia. Sin embargo, expresó incertidumbre: “Espero que cumplan, porque mis hijos están desprotegidos”.