El menor murió en San Bernardo, Región Metropolitana de Santiago, tras ser arrastrado varios kilómetros durante una “encerrona” cuando regresaba con su familia desde Mendoza. Cuatro jóvenes fueron detenidos y un quinto sigue prófugo.
La madrugada del martes 24 de junio, Alejandro Fabián Águila Jorquera, de 12 años, murió en la comuna de San Bernardo, Región Metropolitana de Santiago, tras ser víctima de un violento robo. El menor regresaba junto a su padre y una tía desde Mendoza, donde habían celebrado el Día del Padre.
De acuerdo con la investigación de la Fiscalía Metropolitana Occidente, el vehículo familiar fue interceptado por al menos cinco delincuentes armados. Los adultos lograron descender, pero Alejandro quedó atrapado en el cinturón de seguridad. Los asaltantes escaparon con el auto y lo arrastraron entre tres y cinco kilómetros, provocándole la muerte. “El menor intentó descender del vehículo, pero quedó enredado en el cinturón de seguridad y fue arrastrado durante varios kilómetros”, explicó el fiscal Juan Carlos Hidalgo.
El cuerpo del niño fue hallado en la vía pública, mientras que el automóvil apareció abandonado en otra zona de la comuna. Carabineros detuvo horas después a cuatro sospechosos: dos adolescentes de 17 años, uno de ellos entregado por su padrastro; un joven de 18 años capturado en Melipilla; y otro de 21 años detenido en San Bernardo. Un quinto integrante de la banda, ya identificado, permanece prófugo.
El fiscal jefe de Análisis Criminal, Leonardo Tapia, señaló que los atacantes realizaron un verdadero “tour delictual” esa noche, con robos previos en estaciones de servicio y un ataque a un carabinero de franco, al que le fracturaron un brazo. La Fiscalía formalizó a los detenidos por robo con homicidio, robo con violencia y robo con intimidación.
El presidente chileno José Antonio Kast expresó: “Espero que sean juzgados y, si son culpables, sean condenados a prisión por el resto de sus vidas”. Por su parte, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, reconoció: “El Estado falló en garantizar la vida de las personas”. El alcalde de San Bernardo pidió apoyo de las Fuerzas Armadas para enfrentar la ola de delincuencia en la comuna.
Alejandro vivía en Puente Alto, era fanático de Colo Colo y de Lionel Messi, y soñaba con convertirse en futbolista. Su entorno lo describió como un chico alegre, apasionado por el deporte y muy unido a sus seres queridos.
Su padre, Fabio Águila, mendocino radicado en Chile, realizó un pedido público tras la tragedia: “Lo que más quiero es que estén conmigo cuando retire el cuerpo de mi bebé”. Solicitó ayuda para trasladar a sus familiares desde Mendoza, ya que no puede conducir y durante el asalto también le robaron el teléfono. La Fiscalía informó que cubrirá los costos del traslado, pero la familia necesita apoyo inmediato para poder despedir a Alejandro.
La conmoción alcanzó también a Mendoza, donde la familia había estado de visita. El caso recuerda al crimen de Kim Gómez, una niña de siete años arrastrada en La Plata en 2024, y reaviva el debate sobre la responsabilidad penal adolescente en Chile. El país entero exige justicia por un hecho que expone la violencia de las bandas juveniles y la vulnerabilidad de las familias frente a delitos cada vez más brutales.