El caso se activó por una denuncia internacional y derivó en un operativo urgente que permitió identificar al sospechoso y proteger a la víctima.
Una alerta automática generada por Google fue el punto de partida de un caso grave en Luján de Cuyo: en solo tres horas, la Justicia logró identificar y detener a un hombre acusado de abuso sexual y de producir y difundir material de abuso infantil.
El aviso se emitió desde Estados Unidos y llegó a Argentina a través de la Red 24/7, un sistema internacional que conecta a fiscales y fuerzas de seguridad para actuar con rapidez ante delitos de este tipo. Con esa información, el fiscal Flavio D’Amore ordenó un operativo urgente que terminó con la detención del sospechoso y el secuestro de dispositivos electrónicos.
Florencia Morán, abogada y coordinadora del equipo A21, explicó que las grandes plataformas cuentan con sistemas específicos para identificar este tipo de contenido. “Google tiene una política de transparencia y de buenas prácticas. Invierte muchos recursos, no solo económicos sino también tecnológicos y humanos para la prevención, detección y eliminación de este tipo de material”, detalló.
Según indicó, uno de los mecanismos clave es el uso de inteligencia artificial combinada con una base de datos de imágenes previamente identificadas. “Utilizan inteligencia artificial y lo que llaman ‘huella digital’ de imágenes. Eso les permite detectar automáticamente estos contenidos y generar alertas dentro de la propia plataforma”, explicó.
Cuando el sistema detecta material sospechoso, la empresa no solo lo elimina, sino que también lo reporta a organismos especializados. “La plataforma recaba toda esa información y la envía al Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados en Estados Unidos, que es el organismo encargado de emitir la alerta a las justicias locales”, señaló.
Desde ese organismo, la información se distribuye a través de la Red 24/7, que funciona como un canal directo entre países para este tipo de delitos. “Es un mecanismo internacional de coordinación entre policías y fiscales. Su objetivo es informar rápidamente sobre estos casos y preservar la prueba digital las 24 horas, los 7 días de la semana”, explicó Morán.
En este caso, ese circuito funcionó con máxima rapidez: la alerta llegó, se identificó al sospechoso y se concretó la detención en apenas tres horas.
La abogada remarcó que este hecho tiene una particularidad que lo vuelve aún más grave: no se trataba solo de tenencia de material. “No era solo almacenamiento. La persona producía el material y lo subía a la red. Estamos hablando de producción, distribución y también comercialización”, advirtió.
Además, subrayó que este tipo de delitos tienen un impacto real detrás de cada archivo. “No es contenido virtual. En cada imagen hay un abuso real. Cada descarga o cada clic también implica una responsabilidad”, afirmó.
La investigación determinó que la víctima es una adolescente de 13 años, sobrina del acusado, con quien convivía. El hombre quedó detenido e imputado por delitos graves mientras avanza la causa.
Para Morán, el caso también deja una enseñanza: “Esto muestra que no siempre ocurre en ámbitos desconocidos. Muchas veces pasa dentro de entornos que se consideran seguros”, señaló.
Y concluyó con una sugerencia para las familias: “Como adultos tenemos que conocer qué plataformas usan los chicos, aplicar controles parentales y estar atentos a cambios de comportamiento. La prevención también es clave”.