“Dependemos de la comunidad para darles la mejor calidad de vida”: cómo colaborar con el hogar Don Orione de Godoy Cruz, donde viven 24 personas con discapacidad

“Dependemos de la comunidad para darles la mejor calidad de vida”: cómo colaborar con el hogar Don Orione de Godoy Cruz, donde viven 24 personas con discapacidad

Mendoza

El hogar de Godoy Cruz acompaña a personas de entre 34 y 70 años y cuenta con profesionales, voluntarios y distintos talleres. Qué necesitan y cómo se puede colaborar.

La visita del papa León XIV al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole en Buenos Aires, tendrá un significado particular para quienes forman parte de esta obra en Mendoza. El pontífice llegará a la institución bonaerense el 9 de noviembre, como parte de su visita a la Argentina.

En Godoy Cruz funciona otro espacio de la obra Don Orione. Es un hogar donde viven 24 personas de entre 34 y 70 años, algunas con discapacidad severa, y donde un equipo de profesionales y voluntarios acompaña su vida cotidiana.

“Para nosotros, como congregación, como obra Don Orione, es una alegría, una bendición inmensa que el Papa León haya elegido nuestra casa dentro de su visita a la Argentina”, contó Laura, voluntaria del hogar mendocino.

La institución que visitará León XIV y el hogar de Godoy Cruz forman parte de una misma obra dedicada al cuidado y la inclusión de personas con discapacidad. La propia organización define a sus cottolengos y hogares como espacios donde se busca mejorar la calidad de vida en un clima familiar.

El nombre tiene su origen en Giuseppe Benedetto Cottolengo, un sacerdote italiano que en el siglo XIX creó en Turín la Pequeña Casa de la Divina Providencia para asistir a personas enfermas y en situación de vulnerabilidad que no encontraban atención en los hospitales.

Con el tiempo, el término quedó asociado a instituciones destinadas al cuidado de personas que necesitan acompañamiento permanente.

En el caso de Don Orione, la obra se extendió a distintos países y en Argentina desarrolló hogares y cottolengos para personas con discapacidad.

En el Cottolengo Don Orione de Godoy Cruz, el ingreso de un residente implica un proceso de evaluación previo. La institución recibe personas derivadas por otras entidades o cuyos familiares no pueden brindarles los cuidados que necesitan.

“Tenemos personas con discapacidad intelectual y motora. Cuando viene alguien para acá, generalmente es derivado por alguna institución o porque los papás o hermanos no pueden brindarle el cuidado necesario”, explicó Mónica Wancel, directora técnica.

Un equipo de profesionales participa de las entrevistas y analiza cada caso antes de definir el ingreso.

“Una vez que ingresan, para nosotros es una decisión de vida. Muchos de ellos hace 40 o 30 años que viven acá en el hogar”, señaló Wancel.

La rutina incluye cuatro comidas diarias y distintas actividades. El propósito no es solamente brindar asistencia, sino también generar espacios en los que los residentes puedan participar, desarrollar habilidades y mantener vínculos.

Entre las propuestas del hogar está el taller de arte, una actividad que Silvia Vega coordina desde hace años. Es profesora de arte y trabaja en Don Orione desde hace 21 años. “Me gustaba dar arte a esta población tan hermosa que a mí me llenó el alma”, contó Vega.

Los trabajos se realizan de acuerdo con las posibilidades de cada residente y algunos son elaborados de manera conjunta. “Esto que ellos pintan, mano a mano, lo hacen con tanto amor. Es una cosa sencilla, pero tiene muchísimo amor puesto acá”, explicó.

La cocina también ocupa un lugar dentro de las actividades. Una vez por semana se realiza un taller en el que los residentes participan desde la elección de la receta hasta la preparación.

“Ellos eligen qué receta van a hacer y después se trabaja acá la parte práctica, en donde identifican los ingredientes y la preparación”, explicó la encargada del taller.

Algunas de las producciones se destinan a la venta y otras se preparan para consumo o a partir de los intereses de los propios residentes.

El funcionamiento diario requiere alimentos, pañales, medicamentos y otros elementos. Parte de esa tarea está a cargo del equipo de trabajo social, que también gestiona recursos para los residentes que no cuentan con familiares cercanos que puedan ayudarlos.

“Muchos de nuestros residentes no tienen familias a cargo o sus familiares viven muy lejos, entonces dependemos bastante de la comunidad para lograr alcanzar esos recursos y generar la mejor calidad de vida que podamos para los residentes”, explicó Ariel Marín, trabajador social.

El hogar se sostiene mediante el servicio que brinda a personas que cuentan con obra social y, principalmente, a través de las donaciones de vecinos y de la comunidad.

Se puede colaborar con dinero mediante el alias don.orione.mza.

Se reciben alimentos, ropa en buen estado y pañales para adultos.

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