Las lluvias dejaron calles más deterioradas y pozos que, muchas veces, quedan ocultos bajo el agua. En los talleres mecánicos aumentaron las consultas por daños en cubiertas, llantas y tren delantero.
Las lluvias en Mendoza agravaron el estado de las calles y multiplicaron los problemas para los automovilistas. Los baches y pozos que quedan ocultos bajo el agua provocan daños en cubiertas, llantas y componentes del tren delantero. En los talleres mecánicos aumentaron las consultas por estas roturas y las reparaciones pueden costar desde $120.000 hasta más de $600.000, según la gravedad de los daños y el vehículo.
Con el agua acumulada, muchos desperfectos de la calzada quedan ocultos y los conductores pueden atravesar pozos sin advertir su profundidad. El impacto puede provocar desde daños en los neumáticos y las llantas hasta roturas en distintos componentes de la suspensión.
En este contexto, los talleres mecánicos registran más consultas y trabajos relacionados con este tipo de averías. Entre las intervenciones más frecuentes aparecen la alineación, el balanceo y las reparaciones del tren delantero, aunque también se detectan problemas en amortiguadores y otros componentes del vehículo.
En algunos casos, el impacto puede ser tan fuerte que también provoca daños en la carrocería.
Los mecánicos señalaron que las lluvias complican todavía más la circulación porque el agua tapa los pozos y dificulta que los conductores adviertan su presencia. Así, un charco puede esconder un desnivel profundo y ocasionar roturas importantes.
Cuánto cuesta reparar un auto dañado por los baches en Mendoza
El impacto económico depende de las piezas que deban reemplazarse, el modelo del vehículo y el costo de los repuestos. Desde Mecánica Navarrete, Sebastián explicó que no existe un precio único para reparar el tren delantero. Como referencia, un trabajo que incluya el cambio de dos precaps, dos extremos y un fuelle de semieje puede rondar los $110.000, sin contar otros trabajos como alineación, rotación y balanceo.
En términos generales, las reparaciones más sencillas pueden partir de los $120.000, mientras que los arreglos más complejos pueden ubicarse entre los $500.000 y los $600.000, o incluso superar ese monto, dependiendo de los daños y los repuestos necesarios.
A eso se suma el costo de las cubiertas y las llantas. En uno de los casos relevados, por ejemplo, se mencionó un valor de alrededor de $80.000 por la reparación de una cubierta y otros $40.000 por el arreglo de la llanta.
Los especialistas indicaron que, cuando es posible, intentan reparar los neumáticos para evitar que el conductor tenga que afrontar el costo de uno nuevo.
Qué cubre el seguro si se rompe el auto por un pozo
Otra de las dudas que aparecen entre los automovilistas es si el seguro cubre los daños provocados al caer en un bache. Según explicó Edgardo Juchniuk, productor asesor de seguros, para contar con cobertura por daños parciales en el vehículo es necesario tener un seguro contra todo riesgo que contemple ese tipo de siniestros. No alcanza con una cobertura básica de responsabilidad civil.
Además, es importante revisar las condiciones de la póliza y, especialmente, el valor de la franquicia. Ese monto representa la parte del costo del siniestro que queda a cargo del asegurado.
Las franquicias pueden ser fijas o calcularse como un porcentaje de la suma asegurada. En general, cuanto menor es la franquicia, mayor puede ser el costo mensual del seguro.
También hay que verificar si la póliza incluye asistencia mecánica o servicio de grúa y cuántas prestaciones permite utilizar durante el año. Las condiciones varían según la compañía y el tipo de cobertura contratada.
Por qué las lluvias agrandan los pozos en las calles
El deterioro del asfalto no se produce únicamente por el impacto directo de las gotas de lluvia. El problema aparece cuando el agua se filtra por grietas y sectores dañados de la calzada y llega a las capas inferiores.
Cuando la base pierde estabilidad por la humedad, deja de distribuir correctamente el peso de los vehículos. La presión del tránsito favorece los hundimientos y desprendimientos del pavimento, que pueden convertirse en baches cada vez más grandes.
Por eso, después de los episodios de precipitaciones, algunos pozos aparecen o se profundizan y representan un peligro para quienes circulan por esas calles.
Cómo evitar daños al circular por calles con baches
Los especialistas recomiendan extremar las precauciones, especialmente durante y después de las lluvias. Entre las principales medidas de prevención se encuentran:
- Reducir la velocidad al circular por calles o rutas deterioradas.
- Evitar atravesar charcos cuando no se conoce la profundidad o el estado del pavimento.
- Mantener una distancia prudencial con otros vehículos para tener tiempo de reaccionar.
- No realizar maniobras bruscas para esquivar un pozo si eso puede generar otro riesgo.
- Revisar cubiertas, llantas y tren delantero después de un impacto fuerte.
Un golpe, una vibración en el volante o un cambio en el comportamiento del vehículo pueden ser señales de que algún componente resultó dañado. En esos casos, conviene realizar una revisión mecánica para evitar que el problema avance y comprometa la seguridad al circular.