El colapso de un colector cloacal en calle Tirasso, en Guaymallén, generó derrames de líquidos cloacales, socavones y cortes de tránsito. Ante la gravedad de la situación, el intendente Marcos Calvente declaró la emergencia ambiental y sanitaria en la zona mientras avanzan las reparaciones.
Una crítica situación se vive en el departamento de Guaymallén luego de que colapsara un colector cloacal ubicado en calle Tirasso, en las inmediaciones de Profesor Mathus. El incidente provocó el desborde de líquidos cloacales sobre la calzada, la formación de socavones y serias complicaciones para el tránsito vehicular y peatonal. Frente a este escenario, el intendente Marcos Calvente firmó un decreto para declarar la emergencia ambiental y sanitaria, principalmente en los distritos de Buena Nueva y El Sauce.
El colapso del colector modificó por completo la fisonomía de la zona. Actualmente, en uno de los carriles de calle Tirasso corre un verdadero río de líquidos cloacales, lo que obligó a cortar el tránsito en varios tramos.
La arteria permanece intransitable entre Santo Tomás de Aquino y Buena Nueva, donde se detectaron al menos tres socavones que dejaron al descubierto miles de litros de desechos. Ese colector es clave para el sistema sanitario del departamento, ya que transporta las aguas servidas de las cuencas de Buena Nueva, Villa Nueva y Capilla del Rosario.

En el lugar se desplegó un importante operativo encabezado por Aguas Mendocinas (Aysam), con maquinaria pesada y cuadrillas que trabajan para reparar la infraestructura dañada. El sector presenta maquinaria en funcionamiento permanente, excavaciones y movimiento de operarios, en un intento por normalizar la situación lo antes posible.
Sin embargo, desde la empresa estimaron que las tareas de reparación podrían extenderse durante al menos cinco semanas, debido al grave deterioro estructural del conducto. Según indicaron, el problema se agravó por el desgaste del sistema y por el impacto de las fuertes tormentas registradas en Mendoza durante las últimas semanas.

Vecinos afectados y comercios cerrados
Mientras avanzan los trabajos, los vecinos de la zona conviven con malos olores, barro y dificultades para circular. Muchos comercios debieron bajar sus persianas, ya que la presencia de aguas cloacales frente a los locales impide la actividad normal.
“Esto parece un río cuando llueve, el olor es insoportable y no se puede pasar”, relató uno de los vecinos de la zona. Otros residentes aseguraron que deben caminar varias cuadras para tomar el colectivo, mientras que algunos vehículos quedaron atrapados en el barro durante los días de lluvia.

El desborde de aguas servidas genera preocupación por los riesgos sanitarios y ambientales, especialmente en un sector donde viven numerosas familias. Además, la circulación está limitada porque solo queda una salida habilitada del barrio, mientras se intenta contener el avance de los líquidos cloacales con montículos de tierra.
Ante este escenario, el municipio exigió a Aysam acelerar las reparaciones y mantener controles permanentes para evitar que el problema se agrave.
Mientras tanto, los vecinos esperan que las obras permitan restablecer la normalidad en una de las zonas más afectadas por la emergencia sanitaria en Guaymallén.