Especialistas advierten que podría haber un terremoto en Mendoza: ¿estamos preparados?

Especialistas advierten que podría haber un terremoto en Mendoza: ¿estamos preparados?

Mendoza

A 40 años del sismo de 1985, especialistas advierten que Mendoza podría enfrentar un terremoto de magnitud superior a 7. La clave para evitar una catástrofe no está solo en la intensidad del fenómeno, sino en la calidad de las construcciones y el cumplimiento de las normas antisísmicas.

La posibilidad de un gran terremoto en Mendoza es una pregunta que vuelve cada vez que se recuerda alguno de los eventos sísmicos que marcaron la historia provincial. A cuatro décadas del terremoto de 1985, que dejó daños materiales y generó alarma en gran parte del territorio mendocino, especialistas aseguran que la provincia convive con una amenaza sísmica permanente. Sin embargo, remarcan que el verdadero desafío pasa por reducir la vulnerabilidad de las construcciones y garantizar que las edificaciones cumplan con los estándares exigidos para soportar movimientos de gran magnitud.

La ubicación geográfica de Mendoza la convierte en una de las zonas con mayor actividad sísmica de Argentina, por lo que la preparación ante un evento de gran escala sigue siendo una prioridad para ingenieros, geólogos y organismos de control.

El terremoto de 1985 que marcó a Mendoza

El 26 de enero de 1985, un sismo de magnitud 5,9 sacudió Mendoza y quedó grabado en la memoria colectiva de miles de mendocinos. Aunque no alcanzó la magnitud de los terremotos más destructivos registrados en la provincia, el evento evidenció la importancia de contar con construcciones preparadas para soportar movimientos sísmicos.

Desde entonces, la ingeniería antisísmica y los controles edilicios evolucionaron significativamente, aunque los especialistas sostienen que todavía existen riesgos asociados a edificaciones que no cumplen con las normativas vigentes.

Qué magnitud podría tener un futuro terremoto en Mendoza

Los expertos explican que las fallas geológicas presentes en la región tienen capacidad para generar terremotos de entre 7 y 7,5 grados de magnitud, muy superiores al evento registrado en 1985.

Además, destacan una característica que incrementa el potencial destructivo: la escasa profundidad de estos movimientos. “Se trata de sismos que pueden producirse entre los 10 y 15 kilómetros de profundidad, lo que aumenta considerablemente su impacto en superficie”, señalan los especialistas.

Este tipo de fenómenos están asociados a fallas geológicas de desplazamiento lateral, conocidas por su elevada capacidad destructiva.

Más allá de la magnitud que pueda alcanzar un futuro terremoto, los especialistas coinciden en que el factor determinante será el estado de las edificaciones.

La vulnerabilidad sísmica de una ciudad depende en gran medida de la calidad de sus construcciones, del cumplimiento de los reglamentos técnicos y de los controles realizados durante la ejecución de las obras.

En este sentido, advierten que las edificaciones construidas sin autorización, aquellas que no respetaron las normas antisísmicas o las que presentan deficiencias estructurales representan el principal riesgo ante un movimiento de gran intensidad.

¿Podría ocurrir una catástrofe?

La respuesta de los especialistas es clara: sí, existe la posibilidad de que un terremoto de gran magnitud provoque daños importantes si las construcciones no están preparadas. Sin embargo, destacan que Mendoza cuenta actualmente con herramientas técnicas y normativas que permiten reducir significativamente las consecuencias de un evento sísmico.

 

La historia sísmica mendocina está atravesada por eventos de gran impacto. El más recordado sigue siendo el devastador terremoto de 1861, considerado uno de los desastres naturales más importantes de la historia argentina.

Desde entonces, la provincia experimentó numerosos movimientos sísmicos de distinta intensidad, aunque ningún terremoto alcanzó nuevamente el nivel destructivo registrado en aquel episodio.

Precisamente por esa razón, los especialistas insisten en no bajar la guardia. Aunque hayan pasado más de 200 años sin un terremoto de magnitud extrema, la amenaza geológica sigue presente.

Tres recomendaciones clave para actuar durante un sismo

Ante la posibilidad de un terremoto en Mendoza, los especialistas remarcan que la preparación puede ser determinante para reducir riesgos y evitar accidentes. Aunque ningún protocolo elimina por completo el peligro, existen medidas básica:

  1. Buscar una zona segura dentro de la vivienda o edificio: si el sismo sorprende a una persona en el interior de una construcción, se recomienda ubicarse en sectores protegidos, lejos de ventanas, vidrios, estanterías, lámparas y otros objetos que puedan desprenderse o caer. Mantener la calma y resguardarse en un lugar seguro es una de las acciones más importantes durante los primeros segundos del movimiento.
  2. Dirigirse a espacios abiertos cuando sea seguro hacerlo: una vez finalizado el movimiento principal y si las condiciones lo permiten, los especialistas aconsejan trasladarse hacia espacios abiertos. Parques, plazas, playas de estacionamiento y zonas despejadas ofrecen mayor seguridad frente a posibles réplicas o desprendimientos de estructuras.
  3. Tener una mochila de emergencia y cortar el suministro de gas: contar con una mochila de emergencia con agua, alimentos no perecederos, linterna, radio, medicamentos y documentación puede resultar fundamental ante una evacuación. Además, si es posible hacerlo sin correr riesgos, se recomienda cerrar las llaves de gas para prevenir fugas, incendios o explosiones posteriores al sismo.

 

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