Falleció Michel Rolland, el enólogo que marcó un antes y un después en el vino argentino

Falleció Michel Rolland, el enólogo que marcó un antes y un después en el vino argentino

El reconocido enólogo francés murió a los 78 años en Burdeos, tras sufrir un infarto. Su figura fue clave en la internacionalización del vino argentino y su influencia se extendió a más de veinte países.

La muerte de Michel Rolland marca el final de una era en la enología mundial. Reconocido como uno de los consultores más influyentes, trabajó en más de veinte países y dejó una huella profunda en la manera de concebir y elaborar vinos de alta gama.

En la Argentina, su nombre quedó asociado a proyectos emblemáticos en Mendoza, como Clos de los Siete, donde impulsó una visión moderna y global del vino. Su aporte fue decisivo para que el Malbec argentino alcanzara prestigio internacional y se consolidara como una variedad de referencia en los mercados más exigentes.

Rolland fue pionero en el concepto de flying winemaker”, asesorando bodegas en distintas partes del mundo y aportando su estilo característico: vinos concentrados, con gran presencia de fruta y estructura. Ese perfil, que generó debates entre críticos y consumidores, se convirtió en tendencia durante las décadas de 1990 y 2000.

Su influencia en Mendoza fue determinante para atraer inversiones extranjeras y posicionar al Valle de Uco como uno de los polos vitivinícolas más importantes de América Latina. La Bodega Rolland, en Tunuyán, es un símbolo de su compromiso con el desarrollo de la vitivinicultura argentina.

Enólogos, bodegueros y críticos destacaron su capacidad para interpretar los cambios del mercado y su pasión por la innovación. Su legado se refleja en cada proyecto que impulsó y en las generaciones de profesionales que lo consideran un maestro.

Más allá de las discusiones sobre su estilo, nadie duda de que Rolland fue un arquitecto del vino moderno. Su visión ayudó a transformar la industria y a darle a la Argentina un lugar destacado en la escena internacional.

Con la partida de Michel Rolland, la vitivinicultura pierde a un referente indiscutido. Su influencia seguirá presente en cada botella que lleva su sello y en el recuerdo de quienes lo reconocen como uno de los grandes protagonistas de la historia del vino.

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