La joven participó durante años como bailarina de la Fiesta Nacional de la Vendimia y ahora regresó al Teatro Griego para vivir la celebración desde el público. Entre recuerdos y nostalgia, contó cómo se vive la previa del espectáculo más importante de Mendoza.
La Fiesta Nacional de la Vendimia no solo emociona a los turistas que llegan por primera vez a Mendoza. También conmueve a quienes alguna vez formaron parte del espectáculo y regresan al Teatro Griego Frank Romero Day para disfrutarlo desde otro lugar.
Ese fue el caso de una joven bailarina que durante años participó en el escenario vendimial y que este año volvió como espectadora. Entre sonrisas y nostalgia, contó que pisar nuevamente el teatro le despierta muchos recuerdos. “Bailé varios años y pude vivir la Vendimia desde adentro. Ahora volver al teatro y verla desde acá también es hermoso”, relató.
Para quienes participaron del espectáculo, ver la fiesta desde el público tiene un significado especial. La experiencia cambia, pero las emociones siguen presentes. “Es diferente, claro. Me trae muchos recuerdos. Mientras estoy sentada pienso todo el tiempo qué estará pasando adentro, cómo se están organizando los bailarines”, contó.
La joven recordó especialmente el clima que se vive en los camarines antes del espectáculo: la preparación, el maquillaje y las charlas entre los artistas. “Me acuerdo de los camarines, de cuando todos cuelgan el vestuario, se empiezan a maquillar y hablan entre ellos. Todo eso vuelve a la memoria”, dijo.
La previa de la Vendimia tiene una intensidad particular para quienes participan del espectáculo. A minutos de que comience la función, los bailarines sienten una mezcla de ansiedad y emoción. “Cuando falta poco para empezar se sienten unos nervios hermosos en la panza”, recordó.
Sin embargo, explicó que esa tensión desaparece cuando finalmente llega el momento de salir al escenario Frank Romer Day. “Después todo se descomprime cuando salís a bailar”, aseguró.