La morosidad en Argentina subió al 9,3% y las familias apuntan que “sin tarjeta de crédito no se puede vivir”

La morosidad en Argentina subió al 9,3% y las familias apuntan que “sin tarjeta de crédito no se puede vivir”

Economía

El nivel de morosidad en las familias argentinas llegó al 9,3%, muy por encima del registrado en empresas. Con salarios que no acompañan la inflación y un fuerte uso de tarjetas de crédito y préstamos personales, una de cada cuatro personas endeudadas presenta irregularidades en sus pagos.

La morosidad en Argentina volvió a encender señales de alerta. Según los últimos datos oficiales, el nivel de incumplimiento en los pagos por parte de las familias alcanzó el 9,3%, una cifra que refleja el impacto de la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento del costo de vida y el creciente uso del crédito para sostener el consumo. El dato surge de estadísticas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), analizadas en un informe del Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia. El número contrasta con la morosidad de las empresas, que se ubica en torno al 2,5%, muy por debajo del nivel que presentan los hogares.

El aumento del incumplimiento en los pagos se da en un contexto en el que los créditos crecieron en volumen solicitado y otorgado, mientras que los salarios no lograron acompañar la pérdida de poder adquisitivo de los últimos años. Esa combinación derivó en un escenario cada vez más complejo para las economías familiares.

La cifra del 9,3% en los hogares se ubica muy por encima del 2,5% registrado en empresas, lo que evidencia que el mayor peso de la crisis recae sobre las personas físicas.

Más endeudamiento y mayor dificultad para pagar

Según el informe, 20,5 millones de personas están endeudadas en la Argentina y el 25% presenta irregularidades en el pago de préstamos o consumos con tarjeta de crédito. En otras palabras, una de cada cuatro personas con acceso a crédito está en situación de morosidad o tiene algún tipo de atraso.

El fenómeno se explica, en parte, por el contexto económico. En la búsqueda por combatir la inflación, se restringió la circulación de dinero y se redujo la actividad económica. Con menos ingresos y el mismo nivel de gastos, muchas familias recurrieron al crédito para sostener el consumo.

El uso de tarjetas de crédito se consolidó como una herramienta clave para llegar a fin de mes. Gran parte de las compras se realizan con tarjeta, generalmente en tres cuotas, y muchas personas ya la utilizan de manera digital, sin efectivo ni plástico.

Sin embargo, especialistas advierten sobre el riesgo de pagar solo el mínimo. Las tasas de interés sobre los saldos impagos pueden ser muy elevadas y dificultar la salida del endeudamiento. Comenzar a financiar consumos habituales con crédito puede convertirse en un problema difícil de revertir.

También remarcan que no es conveniente cubrir con préstamos personales o tarjetas gastos recurrentes como cuotas mensuales de servicios o actividades, ya que eso genera una carga financiera constante.

El informe señala que no todos los préstamos provienen de entidades financieras tradicionales. Solo en 2025, dos millones de personas accedieron a nuevos créditos, lo que representó un aumento del 8,8% en el caso de entidades financieras.

En cambio, los préstamos otorgados por billeteras virtuales, tarjetas de supermercados y otras plataformas no bancarias crecieron un 24,6%. Allí, según el análisis, se concentra una parte importante del aumento de la morosidad.

Además, el mayor nivel de incumplimiento se registra en créditos menores a cinco millones de pesos, generalmente solicitados para cubrir gastos cotidianos como servicios, alimentos o compras escolares.

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