La comunidad educativa de la escuela Ernesto Sábato manifestó su preocupación por los riesgos viales que enfrentan diariamente alumnos, docentes y familias en el ingreso al establecimiento, ubicado sobre avenida Las Tipas, una zona de intenso tránsito vehicular que conecta con el Corredor del Oeste.
Desde febrero de este año, la institución funciona en el edificio que anteriormente ocupaba la escuela Leonidas Aguirre. Sin embargo, la ubicación expuso una problemática que, según denunciaron directivos y personal educativo, pone en peligro a quienes asisten al establecimiento.
La directora Alejandra Olaiz explicó que la principal dificultad se da en el cruce de los estudiantes debido a la bifurcación de la avenida y a la velocidad con la que circulan los vehículos. “Somos nosotros, los celadores y el equipo directivo, quienes hacemos el cruce cuando no viene Tránsito”, señaló.
Según detalló, el personal de tránsito solo asiste algunos días durante el ingreso y egreso del turno mañana, mientras que por la tarde no hay presencia de controles. La situación se vuelve aún más compleja porque la escuela secundaria también tiene actividades en contraturno por educación física, lo que genera movimiento constante de estudiantes y docentes.
Desde la institución remarcaron que los automovilistas no respetan las velocidades permitidas en zonas escolares. Aunque existe un cartel que advierte la presencia de una escuela, aseguraron que resulta insuficiente y se encuentra a unos 300 metros del ingreso.
Además, indicaron que realizaron pedidos para colocar reductores de velocidad, mejorar la señalización y lograr el funcionamiento permanente del semáforo ubicado en el sector, pero hasta el momento no obtuvieron respuestas favorables.
“El semáforo funciona solamente en determinados horarios y como habitualmente está intermitente, la gente no lo identifica”, explicó la directora.
La preocupación también alcanza al personal educativo, que debe intervenir directamente en el ordenamiento del tránsito para evitar accidentes. Elena, una de las celadoras de la escuela, contó que nunca imaginó tener que cumplir tareas similares a las de un agente vial.
“Es bastante peligroso para los alumnos y para los padres. Han ocurrido choques desde que comenzamos acá en febrero”, aseguró.
Durante los horarios de ingreso, los celadores colocan conos y se ubican sobre la calzada para asistir a las familias y permitir el cruce seguro de los estudiantes, exponiéndose también al tránsito intenso de la zona.
Desde la comunidad educativa apelaron a la conciencia de los conductores y solicitaron mayor presencia de controles viales para prevenir accidentes en un sector por el que circulan cerca de 285 estudiantes y más de 160 adultos entre docentes, directivos y personal escolar.