Mendoza busca sumar perros y gatos a los geriátricos para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores

Mendoza busca sumar perros y gatos a los geriátricos para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores

Salud

Un proyecto impulsa la incorporación de mascotas en las residencias para personas mayores, con visitas de animales, adopciones e intervenciones asistidas. La iniciativa ya es ley en la Ciudad de Buenos Aires y en Tucumán, mientras buscan extenderla a Mendoza.

La presencia de mascotas en las residencias para adultos mayores podría convertirse en una realidad más extendida en Mendoza. Una iniciativa denominada “Perros en geriátricos” busca promover el contacto de los residentes con perros y gatos para favorecer su bienestar emocional, combatir la soledad y mejorar su calidad de vida.

El proyecto fue impulsado por el Sindicato de Trabajadores Caninos y apunta a que las personas mayores puedan recibir visitas de sus propias mascotas, que las instituciones tengan la posibilidad de adoptar animales y que se desarrollen actividades terapéuticas asistidas.

La propuesta comenzó a gestarse durante la pandemia y ya fue aprobada en otras jurisdicciones. Ahora, buscan que Mendoza avance con una iniciativa similar.

Cómo funciona el proyecto “Perros en geriátricos”

La propuesta contempla tres modalidades para incorporar animales a la vida cotidiana de las residencias. La primera consiste en permitir que los adultos mayores reciban la visita de sus perros o gatos, especialmente cuando el ingreso a un geriátrico implica separarse de una mascota con la que compartieron gran parte de su vida.

La segunda alternativa plantea que los animales puedan vivir en las residencias, ya sea porque los lleva uno de los residentes o porque la institución decide adoptar una mascota, incluso a través de un refugio.

El tercer eje comprende las intervenciones asistidas con animales, mediante perros especialmente preparados para trabajar sobre necesidades puntuales de los residentes, de acuerdo con las indicaciones del equipo técnico de cada establecimiento.

El proyecto surgió durante la pandemia, a partir de la experiencia de un trabajador que observó el deterioro emocional de su abuelo después de ingresar a una residencia para adultos mayores.

El hombre estaba triste y manifestaba que extrañaba a su perro. Esa situación llevó al sindicato a investigar cómo se implementaba el contacto con animales de compañía en residencias de otros lugares del mundo.

Durante esa búsqueda, encontraron informes sobre los efectos positivos que puede tener la interacción con mascotas en el bienestar de las personas mayores. Luego, comenzaron a conversar con especialistas en gerontología, profesionales de la salud y responsables de residencias para evaluar la viabilidad de la propuesta.

A partir de ese trabajo nació “Perros en geriátricos”, una iniciativa que, según explicó el dirigente, ya se convirtió en ley en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Tucumán.

Cuquina, la perrita que lleva alegría a una residencia de Mendoza

Aunque la iniciativa todavía busca avanzar en la provincia, una residencia mendocina ya experimenta los beneficios de recibir a una mascota. Se trata de Cuquina, una perrita que visita el establecimiento y se convirtió en una compañía esperada por los adultos mayores y el personal.

Desde la institución destacan que su presencia genera alegría, despierta sonrisas y hasta motiva a los residentes a participar en nuevas actividades. Algunas de las abuelas, por ejemplo, se preparan para recibirla y una de ellas incluso le teje ropa.

La llegada de Cuquina también se transformó en un momento especial dentro de la rutina del hogar. Los encuentros con la perrita permiten compartir caricias, juegos y muestras de afecto, mientras los residentes encuentran una nueva motivación para realizar actividades cotidianas.

El bienestar emocional y los cuidados sanitarios, dos aspectos centrales

Quienes acompañan la experiencia sostienen que el vínculo con los animales puede contribuir al bienestar afectivo de los adultos mayores. La compañía, el contacto físico y la posibilidad de generar nuevas rutinas son algunos de los aspectos positivos que destacan desde la residencia.

Sin embargo, la incorporación de mascotas también requiere controles sanitarios al día y seguimiento veterinario para cuidar la salud de los residentes y de los propios animales.

Por eso, desde el establecimiento consideran importante que una eventual implementación se realice mediante protocolos que contemplen tanto el bienestar emocional como las condiciones sanitarias necesarias.

El objetivo de la iniciativa es que más residencias puedan incorporar visitas de mascotas, adoptar animales o desarrollar actividades asistidas, siempre de acuerdo con sus posibilidades y bajo pautas de cuidado.

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