Las cifras fueron actualizadas de acuerdo al valor vigente de la Unidad Fiscal (UF) correspondiente al año 2025 y casi se triplicaron.
El Ministerio de Seguridad de Mendoza elevó a 10.500.000 pesos la suma total en recompensas para quienes aporten información concreta sobre el paradero de tres personas desaparecidas en la provincia: Nataniel Ricardo Guzmán, Juan Manuel Martínez Araujo y Darío Sebastián Codina Bandes. Las cifras fueron actualizadas de acuerdo al valor vigente de la Unidad Fiscal (UF) correspondiente al año 2025.
La madre de Nataniel Guzmán, Silvia Saavedra, pidió viralizar el nuevo monto de gratificación. “Por favor, ruego compartir el aumento de la recompensa. Necesito saber qué sucedió con mi hijo”, expresó en redes sociales. También recordó que quienes tengan datos pueden dirigirse a Fiscalía o comunicarse al 911, y solicitar reserva de identidad o entrar en el programa de testigos protegidos. “No es fácil no tener ni siquiera su cuerpo”, lamentó.
Guzmán, un abogado jujeño de 38 años, fue visto por última vez el 27 de enero de 2023. La investigación indicó que su celular emitió una señal desde Canota, en Villavicencio (Las Heras), días después de haber regresado desde Mar de Ajó tras una discusión con su expareja. Desde entonces no se supo más de él. La causa está en manos del fiscal Gustavo Pirrello, de la Unidad Fiscal de Homicidios y Violencia Institucional.
Saavedra cuestionó duramente al Ministerio Público y al Ministerio de Seguridad: “27 meses de impunidad mendocina. En Mendoza hay personas desaparecidas en democracia y no se les cae ni una medida seria para resolver el caso”.
Además de Guzmán, también se busca a Juan Manuel Martínez Araujo (30), desaparecido el 3 de enero de 2023 en Perdriel. Había salido de su casa rumbo a lo de su novia junto a un amigo. Esa fue la última vez que se lo vio.
El tercer caso es el de Darío Sebastián Codina Bandes (26), visto por última vez el 17 de enero de 2023 en la plaza del barrio Unimev, Guaymallén. El joven había contactado por WhatsApp a una amiga horas antes de ir a una pileta, pero su teléfono dejó de emitir señal poco después. La familia asegura que hacía trabajos informales para un hombre que le prestaba una habitación.