Los integrantes del Centro de Jubilados Belgrano, ubicado sobre calle Sarmiento al 1700, en Guaymallén, aseguran que atraviesan una situación de inseguridad que afecta a adultos mayores, niños y familias que concurren diariamente al lugar. Denuncian robos, episodios de violencia, consumo de alcohol y drogas en una plaza cercana.
La preocupación crece entre quienes concurren al Centro de Jubilados Manuel Belgrano, ubicado sobre calle Sarmiento al 1780, en Guaymallén. El espacio funciona junto a una plaza y en las inmediaciones de una iglesia y una escuela primaria, pero sus integrantes aseguran que el lugar dejó de ser un espacio tranquilo para convertirse en un punto donde se repiten situaciones que generan temor.
Según relataron miembros del centro, en los alrededores se registraron robos, episodios de violencia y presencia de personas que se alcoholizan o consumen drogas. También señalaron que en distintas oportunidades personas ingresaron al establecimiento durante el desarrollo de actividades y que tuvieron que pedirles que se retiraran.
El reclamo no alcanza solamente a los jubilados. Quienes utilizan el espacio aseguran que también existe preocupación por los niños y adolescentes que concurren a la escuela y a actividades de la iglesia, especialmente durante la tarde y la noche.
Una plaza que, según los vecinos, se convirtió en un foco de preocupación
El Centro de Jubilados se encuentra al lado de una plaza que, según sus integrantes, dejó de ser utilizada principalmente por familias y chicos.
De acuerdo con el relato de quienes concurren al lugar, en distintos momentos del día se instala allí gente en situación de calle y personas que consumen alcohol y otras sustancias. También denunciaron situaciones vinculadas con prostitución y episodios que consideran peligrosos para quienes transitan por la zona.
“Vienen borrachos, drogados y tenemos muchísimas dificultades acá”, señaló una de las integrantes del centro al describir el escenario que, según aseguran, deben afrontar habitualmente.
La situación, sostienen, se vuelve especialmente compleja cuando las actividades terminan y los adultos mayores deben retirarse.

Uno de los principales motivos de preocupación está relacionado con el ingreso de personas al establecimiento.
Los integrantes del centro contaron que en algunas oportunidades tuvieron que sacar a personas que ingresaron durante las clases o talleres. Según explicaron, algunos de estos episodios terminaron en situaciones de tensión por la actitud agresiva de quienes se encontraban dentro del edificio.
Una de las responsables relató que en una ocasión una persona ingresó durante el mediodía, pidió agua y luego reaccionó de manera violenta cuando intentaron que se retirara. Ante la situación, tuvieron que llamar a la Policía.
Los referentes del centro remarcan que quienes participan de las actividades son, en muchos casos, adultos mayores, y que durante determinados horarios hay principalmente mujeres solas.
El problema también alcanza a los chicos que salen de la escuela y la iglesia
La preocupación por la seguridad en Guaymallén se extiende a otros espacios cercanos. En las inmediaciones funciona una escuela primaria y también una iglesia donde se desarrollan actividades de catequesis. Según contaron quienes utilizan estos espacios, muchos niños y adolescentes deben atravesar la plaza cuando todavía está oscuro.
Uno de los momentos más delicados se produce alrededor de las 20.30, cuando terminan algunas actividades de catequesis.
Los integrantes de la comunidad aseguran que la falta de iluminación genera temor entre las familias. Algunos padres, incluso, prefieren esperar a sus hijos en el lugar para evitar que regresen solos.
Los integrantes del centro aseguran que durante la noche el lugar queda prácticamente a oscuras y que las luminarias, pese a haber sido reparadas en alguna oportunidad, vuelven a apagarse. Según relataron, anteriormente incluso se habían producido robos de elementos de iluminación. Actualmente, sostienen que las luces son interrumpidas durante la noche.
A la preocupación por la seguridad se suma otro problema que los integrantes del centro describieron como falta de higiene. Según denunciaron, en las calles y alrededores de la plaza suelen encontrarse residuos y elementos que generan preocupación, entre ellos agujas, además de basura acumulada.
También señalaron que algunas paredes cercanas a la capilla son utilizadas como baños, lo que provoca malos olores y empeora las condiciones del espacio.
La situación se agravaría durante los días en que funciona la Feria de Guaymallén, ubicada a pocas cuadras del centro. Los integrantes del espacio aseguraron que, después de la actividad comercial, quedan importantes cantidades de residuos en la zona.
Desde el Centro de Jubilados Manuel Belgrano aseguran que el problema fue planteado en reiteradas oportunidades ante el municipio.
Según explicaron, realizaron reclamos y hasta reunieron firmas para solicitar una solución, pero sostienen que hasta el momento no obtuvieron una respuesta concreta.
Entre las alternativas que plantearon aparece la posibilidad de cerrar y proteger el predio con un paredón y un portón, especialmente en el sector cercano a la iglesia, como una forma de impedir el ingreso de personas durante la noche.
Los integrantes del centro aseguran que llevan tiempo planteando la problemática y que necesitan medidas concretas para poder continuar con sus actividades con mayor tranquilidad.