La Basílica de San Francisco de Mendoza, donde descansan los restos de Mercedes de San Martín, hija del general José de San Martín, presenta filtraciones, grietas y el desprendimiento parcial del cielo raso tras los últimos temporales. Fieles y referentes piden ayuda para resguardar parte del patrimonio histórico de la provincia.
Crece la preocupación en Mendoza por el estado de la Basílica de San Francisco, uno de los templos más emblemáticos de la provincia y sitio clave de la memoria sanmartiniana. El edificio, donde descansan los restos de Mercedes de San Martín, hija del general José de San Martín, presenta filtraciones, grietas y el desprendimiento parcial del cielo raso tras las últimas tormentas que se han registrado en la provincia.
Se trata de la primera iglesia construida en la Ciudad de Mendoza luego del terremoto de 1861 que destruyó la antigua traza colonial. Además de su valor arquitectónico y religioso, el templo alberga los restos de la única hija del Libertador, de su yerno Mariano Balcarce y de una de sus nietas, lo que convierte al lugar en un punto central del patrimonio histórico provincial.
Según relataron miembros de la comunidad franciscana, las lluvias recientes provocaron nuevos daños en la estructura. Se registraron filtraciones en distintos sectores y el derrumbe de parte del cielo raso en áreas administrativas, como la secretaría.
Si bien desde la orden señalaron que el sector central donde se celebran las misas no sufrió daños estructurales graves, el agua ingresó por zonas laterales y dejó en evidencia problemas previos de mantenimiento en cubiertas y muros. El deterioro no es nuevo, pero las tormentas intensas agravaron el cuadro y aceleraron el desgaste de una construcción que requiere tareas urgentes de preservación.
Un símbolo de la historia sanmartiniana
La Basílica de San Francisco de Mendoza no solo es un templo religioso. Es uno de los espacios más ligados al legado del Libertador en la provincia. En su interior se custodian piezas de enorme valor histórico, como el bastón de mando ofrendado por San Martín y la imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo, proclamada por el prócer como Generala del Ejército de los Andes antes del cruce cordillerano.
El complejo incluye además el convento franciscano contiguo, que forma parte del patrimonio cultural mendocino y es visitado tanto por fieles como por turistas interesados en la historia nacional.
Especialistas y fieles coinciden en que el estado actual del edificio pone en juego la conservación de un sitio directamente vinculado a la identidad histórica de Mendoza y a la figura de San Martín.
Los daños detectados incluyen problemas en techos, fisuras en muros y filtraciones que podrían comprometer sectores internos si no se interviene con rapidez. La preservación del templo no solo tiene un valor religioso, sino también cultural y simbólico para la provincia y el país.