El proyecto que se debatirá en el Congreso de la Nación Argentina introduce cambios clave en internaciones, diagnósticos, financiamiento y el rol de las familias, con el objetivo de corregir fallas de la ley vigente y mejorar la atención en salud mental en todo el país.
En los próximos días, el Congreso de la Nación Argentina comenzará a debatir una serie de modificaciones a la Ley de Salud Mental vigente desde 2010. Se trata de una reforma que apunta a corregir falencias en la implementación del sistema actual y adaptar la normativa a las necesidades que hoy atraviesa la sociedad.
El licenciado en Psicología Walter Motilla analizó los principales puntos del proyecto, que introduce cinco cambios sustanciales con impacto directo en pacientes, profesionales y familias.
Diagnósticos más precisos y fin del término “padecimiento mental”
Uno de los cambios más relevantes propone dejar de utilizar el concepto de “padecimiento mental” para avanzar hacia diagnósticos más claros y específicos, alineados con estándares internacionales como la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).
Según explicó Matilla, la ley actual generaba zonas grises al momento de definir patologías, lo que dificultaba tanto el diagnóstico como la determinación de la gravedad de los casos. La nueva propuesta busca otorgar mayor precisión clínica y evitar ambigüedades.
Cambios en los criterios de internación
Otro punto central es la modificación de las condiciones para la internación, especialmente en aquellos casos donde el paciente no presta su consentimiento.
La normativa vigente exige acuerdo del paciente, lo que en la práctica ha impedido intervenciones necesarias en situaciones de riesgo, como cuadros agudos, intentos de suicidio o adicciones. La reforma permitiría actuar sin ese consentimiento en determinados contextos, priorizando la seguridad del paciente y de terceros.
Desde el ámbito profesional destacan que la internación no debe entenderse como un castigo, sino como una herramienta terapéutica clave en casos críticos.
Fortalecimiento del sistema de atención
El proyecto también apunta a mejorar la red de atención en salud mental en todo el país. Entre las medidas se incluyen:
- Garantizar guardias de urgencia en hospitales generales
- Fortalecer el registro nacional de personas internadas
- Optimizar la disponibilidad de camas
Este eje pone el foco en uno de los principales déficits del sistema: la falta de recursos. Aunque la ley de 2010 establecía que el 10% del presupuesto de salud debía destinarse a salud mental, en la práctica esa cifra ronda apenas el 2%, lo que limita seriamente su funcionamiento.
Revalorización de hospitales especializados
A diferencia del enfoque anterior, que promovía el cierre progresivo de los neuropsiquiátricos, la reforma propone integrarlos y modernizarlos.
El objetivo es reconocer el rol de estos centros especializados como espacios interdisciplinarios fundamentales para la atención de la salud mental. Según los especialistas, su reemplazo por servicios en hospitales generales muchas veces derivó en una atención insuficiente o desdibujada.
Mayor participación de las familias
Finalmente, el proyecto busca otorgar un rol más activo a las familias y asociaciones de pacientes en la toma de decisiones.
Este punto responde a reclamos históricos de quienes acompañan a personas con trastornos mentales y muchas veces quedan al margen del proceso terapéutico. La iniciativa plantea incluirlos en el diseño de políticas públicas y en las decisiones clínicas relevantes, junto a los equipos de salud.
Un debate necesario
Para los especialistas, la reforma representa una oportunidad para pasar de las “buenas intenciones” a medidas concretas con impacto real. En un contexto donde los problemas de salud mental han crecido de forma sostenida, el debate legislativo aparece como un paso clave para actualizar el sistema y garantizar una mejor atención.
Ahora, será el Congreso de la Nación Argentina el encargado de analizar y eventualmente aprobar estos cambios que podrían marcar un antes y un después en la política de salud mental en el país.