Tras la separación, la mendocina asegura que su expareja le impide el contacto con la perra que criaron juntos, por eso buscó asesoramiento legal.
Una mujer mendocina decidió acudir a la Justicia para intentar recuperar el vínculo con Fresia, la perra que compartía con su expareja. Durante la relación, ambos habían acordado de manera informal una tenencia compartida, pero tras la ruptura ese entendimiento dejó de cumplirse.
El conflicto no es aislado. Cada vez son más los casos en los que, después de una separación, las mascotas quedan en el centro de disputas similares a las de bienes materiales. En este escenario, la mujer asegura que su ex ahora sostiene que el animal es de su propiedad y le impide verla.
Ante la falta de respuestas claras, recurrió a asesoramiento legal para explorar posibles alternativas que le permitan retomar el contacto con el animal, al que considera parte de su familia.
La abogada animalista Lilian Fernández explicó que este tipo de situaciones evidencian un vacío en la legislación actual. “Hoy es difícil dar una respuesta satisfactoria si no hay acuerdo entre las partes”, señaló, y remarcó que las leyes todavía no contemplan plenamente a los animales como seres sintientes, por lo que suelen ser tratados como objetos dentro de una división de bienes.
En ese marco, indicó que una de las posibles vías es alcanzar acuerdos privados que luego puedan ser homologados judicialmente. Esto permitiría establecer un régimen de convivencia o de visitas, similar al que se aplica en otros ámbitos con el objetivo de garantizar el bienestar del animal.
“El ideal es que, si el animal convivió con ambas personas y generó un vínculo afectivo, pueda mantener ese contacto. Entienden los tiempos, reconocen a sus dueños y también sienten”, agregó la letrada.
Además, concluyó con una posible solución: “Buscar el diálogo para tratar de encontrar la mejor manera de llevar adelante el proceso para que que pueda compartir con sus dos papás”.