Un informe de Noticiero 9 expuso con pruebas prácticas y respaldo científico cómo el consumo de alcohol altera la capacidad de reacción y la coordinación motriz aumentando el riesgo de accidentes de tránsito en la provincia.
En los últimos meses, Mendoza ha sido escenario de una serie de accidentes de tránsito trágicos que reavivan la preocupación social por el consumo de alcohol al volante. Para profundizar en el tema Fausto Mateo se puso en la piel de una persona con un dosaje de alcohol en sangre superior al limite establecido por ley y vivió en carne propia cómo se pierden los reflejos.
Simulación con gafas
Fausto Mateo utilizó gafas homologadas que simulan más de 1,5 gramos de alcohol en sangre. Con ellas intentó realizar tareas básicas como subir y bajar escaleras, hacer “jueguitos” con una pelota, manejar una bicicleta y hasta cruzar la calle. La experiencia mostró cómo se reducen los reflejos y la motricidad fina.
El periodista describió: “Es verdaderamente muy difícil, ustedes me van a ver como que yo voy tambaleando porque verdaderamente es lo que sucede, es el efecto de como si estuviéramos borrachos, yo veo todo doble, pareciera que el piso se me mueve”.
En otra prueba, relató el temor al cruzar una senda peatonal: “En un momento me dio hasta miedo porque pensé que el vehículo se me venía encima… lo vi más cerca de lo que parecía estar”.
Los resultados fueron contundentes: “Una persona normal cuando maneja sin estar alcoholizado, tiene una reacción de 0,75 segundos, cuando alguien va bajo los efectos del alcohol puede demorar entre un segundo y medio y hasta tres segundos”.
Impacto químico en el organismo
El doctor Sergio Saraco, médico toxicólogo, explicó: “El alcohol es una sustancia química que su efecto principal es en el sistema nervioso central… afecta lo sensorial, el oído, la luz y distancias, tiempos”.
Saraco advirtió que incluso por debajo de 0,5 gramos de alcohol en sangre ya se produce una afectación para conducir. “A medida que va subiendo este nivel de alcohol tenemos esta torpeza que explicamos, esta dificultad en manejarnos en tiempo y espacio”.
El médico también alertó sobre la combinación con otras sustancias: “Si tomo alguna medicación, un psicofármaco, un ansiolítico, algún antihistamínico o lo asocio con marihuana, esto se ve mucho más agravado”.
Respecto a las bebidas energizantes, señaló: “Hace que me saque la sensación de embriaguez, de cansancio, pero todos los aspectos de los reflejos, tiempo, espacio, motricidad, coordinación… hacen que aumente más el riesgo”.
El especialista fue categórico: “Si consumo alcohol no puedo manejar, esto es clave, porque se va a ver totalmente afectadas las capacidades necesarias para conducir un vehículo”.
Tiempo de metabolización
Saraco explicó que el hígado degrada en promedio 0,15 gramos de alcohol por hora. “Si yo tengo una alcoholemia de 0,30 necesito dos horas… si nosotros tenemos un gramo y medio de alcohol necesitamos diez horas para que llegue a cero”.
Desmintió los mitos sobre el consumo de agua o actividad física: “No ayuda ni consumir agua, ni correr, ni saltar… el metabolismo es hepático”.
Finalmente, ejemplificó con una situación cotidiana: “Uno que a veces en la mesa estira el brazo para tomar la copa y por ahí se la lleva por delante… esa torpeza puede terminar en que se derramó el contenido, pero si vamos manejando un vehículo esa energía cinética se transforma en un daño de gran riesgo”.
La experiencia práctica y la explicación médica coinciden en un mensaje claro: cero alcohol al conducir, si vas a manejar no tomes.