En el marco de los 90 años de la Vendimia, la Municipalidad de San Carlos y Cultura provincial realizaron un acto de reconocimiento a quien fuera Reina Nacional de la Vendimia 2005. La joya vendimial que portó durante su reinado fue restaurada e incluyeron su nombre en la misma.
La explanada de la Municipalidad de San Carlos fue escenario de un emotivo homenaje a Nuri Donnantuoni, la Reina Nacional de la Vendimia 2005 que falleció en 2015. En un acto cargado de simbolismo, su familia recibió la corona departamental que lució antes de convertirse en soberana nacional.
La ceremonia estuvo encabezada por el subsecretario de Cultura, Diego Gareca, y el intendente Alejandro Morillas, quienes destacaron la importancia de mantener viva la memoria de Nuri. “No se puede pensar la Vendimia sin Nuri. La restitución de la corona es un gesto cargado de amor, identidad y memoria colectiva”, expresó Gareca.
El intendente Morillas, por su parte, aseguró que Nuri seguirá siendo “la reina de San Carlos por siempre” y anunció que la corona restaurada será exhibida en el Museo Fuerte San Carlos. “Este homenaje es un compromiso para preservar su legado y mantenerlo presente en la historia del departamento”, afirmó.
La restauración de la pieza estuvo a cargo del orfebre Nicolás Lara, quien incorporó un detalle especial: la inscripción del nombre “Nuri” en la corona, reforzando su valor patrimonial y simbólico.
La familia de Nuri vivió el acto con profunda emoción. Su madre, Luisa Berón, recibió la corona entre lágrimas, mientras su hermana Nerea confesó: “Es muy difícil ocultar las emociones. Para nosotros es movilizante… Fue conmovedor volver a ver esa corona y recordar cuando la tenía en sus manos”.
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Su hermano Lucas Donnantuoni también valoró el reconocimiento: “A mi hermana le gustaba mucho la Vendimia; le ponía muchas ganas y siempre trataba de dar lo mejor. Amaba esto”. La familia adelantó que trabaja en un proyecto para exponer objetos personales y de Vendimia en Tres Esquinas, donde se encontraba la última casa de Nuri.
Nuri fue coronada Reina Nacional en 2005, en la edición titulada “Vendimia de la Tierra Madre”, mientras cursaba el segundo año de Escribanía. Su reinado se caracterizó por la responsabilidad y el compromiso. “Fue reina los 365 días del año. Cuidó los atributos y la función hasta después de entregar su corona”, recordó Nerea.
Además de su rol como soberana, Nuri era hija de un productor de orégano y participaba activamente en las tareas de la finca familiar. “La mayoría la recuerda vestida de reina, pero puertas adentro manejaba tractores y cuidaba la chacra como cualquier productor. Era muy feliz con las tareas de la finca”, agregó su hermana.
El homenaje cerró con un aplauso conmovedor y la frase que sintetizó el sentimiento de todo un pueblo: “La corona está en casa y la reina en el cielo”.