Las nevadas intensas obligan a evacuar a residentes y turistas. El cierre prolongado del Paso Cristo Redentor interrumpe el tránsito internacional y deja varados a cientos de camiones, mientras el pronóstico anticipa que la tormenta seguirá activa hasta fin de mes.
El temporal de nieve que golpea la cordillera desde principios de julio mantiene cerrado el Paso Internacional Cristo Redentor y limita la circulación en la Ruta Nacional 7. Solo se puede transitar hasta Uspallata, mientras que más arriba las condiciones son críticas.
Osvaldo Valle, coordinador argentino en frontera, detalló: “Tenemos un promedio de 80 centímetros de nieve acumulada en Penitentes, un metro en Puente del Inca y otro metro en Las Cuevas, lo que hace imposible garantizar la seguridad en la ruta”. Según sus estimaciones, la acumulación podría alcanzar los 2,5 metros en el lado argentino y hasta 3,50 metros en Chile hacia el 27 de julio.
El fenómeno no solo se caracteriza por la nieve, sino también por los vientos extremos. “La nevada es muy copiosa y el viento también es muy fuerte, con ráfagas de entre 50 y 90 kilómetros por hora, lo que hace muy peligroso transitar la zona”, explicó Valle. Estas condiciones generan viento blanco, reducen la visibilidad y complican las tareas de despeje en sectores como Las Cuevas, Puente del Inca, Penitentes y Los Puquios.
En los últimos días se realizaron operativos de evacuación de turistas y trabajadores. “Ayer tres personas fueron bajadas sin novedades, todo tranquilo, pero por pedido de ellos mismos ya que los negocios no pueden funcionar sin turismo”, señaló Valle. La coordinación se lleva adelante entre Gendarmería Nacional y la Policía de Mendoza, que mantienen contacto permanente con los pobladores para atender necesidades básicas.
El Servicio Meteorológico de Chile anticipa que las nevadas intensas continuarán al menos hasta el próximo lunes, sin “ventanitas” de buen tiempo que permitan despejar la ruta. El sistema frontal ingresado desde el Pacífico mantiene activa la tormenta, reforzando la incertidumbre sobre cuándo podrá reabrirse el paso.
Mientras tanto, cientos de camiones permanecen varados, lo que genera un impacto económico y logístico de gran magnitud. El temporal, que ya se perfila como uno de los más duros de los últimos años, pone de relieve la vulnerabilidad de la alta montaña mendocina frente a fenómenos climáticos extremos y la necesidad de reforzar protocolos de emergencia.