Terremotos en Venezuela: cómo es la situación geológica de Mendoza

Terremotos en Venezuela: cómo es la situación geológica de Mendoza

Mendoza

El geólogo Javier Gómez Figueroa explicó que el doble terremoto que devastó el norte de Venezuela fue consecuencia de la activación de dos fallas geológicas. Además, aseguró que Mendoza también convive con fallas activas, aunque destacó que la provincia cuenta con normas de construcción y medidas de prevención que ayudan a reducir el riesgo.

El geólogo y docente universitario Javier Gómez Figueroa analizó el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela y explicó que ambos movimientos sísmicos estuvieron directamente relacionados. Además, señaló que la tragedia se vio agravada por la falta de planificación urbana y construcciones antiguas sin normas sismorresistentes. En ese contexto, remarcó que Mendoza también se encuentra en una zona de riesgo sísmico, aunque aseguró que la provincia cuenta con mayores controles y medidas de prevención.

Según explicó el especialista, en el norte de Venezuela existen dos importantes sistemas de fallas geológicas, conocidos como Boconó y Oca Ancón, que ya habían provocado grandes terremotos en los siglos XIX y XX.

“Se sabía que eran fallas activas y que tenían períodos de recurrencia cercanos a los 100 años”, indicó Gómez Figueroa. En esta oportunidad, sostuvo que un sismo de magnitud 7,2 habría activado otro sistema de fallas, desencadenando un segundo terremoto de 7,5 apenas segundos después.

“Primero se activó una falla y luego esa falla terminó activando la otra. Geológicamente todavía no se conoce con precisión cómo ocurrió ese proceso, pero ambos eventos estuvieron relacionados”, explicó.

Por qué los daños fueron tan graves

El geólogo sostuvo que uno de los factores que incrementó la destrucción fue la escasa profundidad de los terremotos.

“Los epicentros estuvieron a unos 10 o 12 kilómetros de profundidad. Cuando un sismo es tan superficial resulta mucho más destructivo”, señaló.

A esto se sumó otro problema: numerosas viviendas y edificios fueron construidos sobre zonas de fallas activas y, además, muchos eran inmuebles antiguos que no contaban con estructuras preparadas para resistir terremotos.

“Lamentablemente no hubo un adecuado ordenamiento territorial. Se construyó sobre zonas donde pasan las fallas y muchas edificaciones no eran sismorresistentes”, afirmó.

¿Puede ocurrir algo similar en Mendoza?

Consultado sobre la situación local, Gómez Figueroa recordó que Mendoza posee numerosas fallas geológicas activas y una larga historia de terremotos.

“Mendoza está llena de fallas, tanto hacia el oeste como hacia el este del Piedemonte”, explicó.

No obstante, destacó que la provincia aplica controles para el desarrollo urbano y exige estudios geológicos antes de autorizar construcciones en zonas sensibles.

“Cuando se proyecta un desarrollo urbano se realizan estudios de impacto ambiental y se analizan las fallas existentes. También hay institutos especializados que investigan cómo deben construirse las edificaciones para resistir los movimientos sísmicos”, indicó.

No se pueden predecir los terremotos

El especialista aclaró que actualmente no existe ninguna tecnología capaz de anticipar cuándo ocurrirá un terremoto.

“Sabemos dónde están las fallas y las estudiamos permanentemente, pero no podemos decir cuándo se van a activar”, afirmó.

En ese sentido, explicó que las fallas acumulan energía durante largos períodos y luego la liberan mediante un movimiento sísmico.

“Es como un resorte: mientras más tiempo permanece acumulando energía, mayor puede ser la liberación cuando finalmente se mueve”, comparó.

La importancia de estar preparados

Finalmente, Gómez Figueroa insistió en que la prevención continúa siendo la principal herramienta para reducir los riesgos.

Recordó que en Mendoza siguen realizándose simulacros en las escuelas y recomendó que cada familia tenga preparado un kit de emergencia para actuar ante un eventual terremoto.

“No hay que asustarse, pero sí estar preparados. La prevención y el conocimiento son fundamentales para minimizar las consecuencias de un sismo”, concluyó.

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