Un docente se jubiló y el gesto de sus alumnos emocionó a todos: “no quiero lavar mí auto porque fue una muestra de amor”

Un docente se jubiló y el gesto de sus alumnos emocionó a todos: “no quiero lavar mí auto porque fue una muestra de amor”

Redes sociales

Tras 39 años dedicados a la educación en Mendoza, un docente se jubiló y recibió una despedida que lo marcó para siempre: sus alumnos dejaron las huellas de sus manos pintadas en su auto como símbolo de cariño y agradecimiento.

Después de 39 años de servicio en la educación pública y privada, un docente mendocino se despidió de las aulas con una sorpresa que lo marcó para siempre. En su último día como Director de la Escuela Juan B. Silva de Barrancas en Maipú, sus alumnos le regalaron un gesto tan simple como conmovedor: dejaron estampadas sus manos con témpera de colores sobre su auto.

Esto fue hace casi 2 meses el (12/12/25) y aún no he querido lavar mí auto porque considero que fue una muestra de amor y de reconocimiento a mí labor que deseo conservar por un tiempo más”, expresó el docente Ángel Navarro a elnueve.com, cuya historia emocionó a la comunidad educativa y rápidamente comenzó a compartirse en redes sociales.

Una vida dedicada a la educación

El docente, recientemente jubilado, recorrió durante casi cuatro décadas distintos puntos de la provincia de Mendoza. Trabajó en La Paz, Guaymallén, Tupungato, Tunuyán, Maipú y Lavalle, desempeñándose en múltiples roles: maestro, preceptor, secretario, director y director maestro.

Ejerció tanto en el ámbito estatal como en el privado, en escuelas urbanas, rurales, marginales y albergues del Secano. En sus primeros años incluso viajaba “a dedo” para poder llegar a dar clases, pero siempre impulsado por la vocación y el compromiso con sus alumnos, algo que sin lugar a duda marcó toda su carrera, pero también la vida de sus estudiantes.

Su carrera culminó en una escuela ubicada “en el corazón de una finca” en Barrancas, donde el vínculo con los chicos y sus familias se convirtió en parte esencial de su día a día.

Una despedida sorpresa que quedó marcada en su auto y en su corazón

El 12 de diciembre de 2025, durante el acto de fin de año, sus alumnos y colegas organizaron una despedida sorpresa. Con los ojos vendados, lo guiaron hasta la vereda. Al quitárselos, encontró su vehículo cubierto de pequeñas huellas de colores.

Cada una de esas manitos pintadas con témpera representaba el cariño, el respeto y el agradecimiento de los chicos que lo acompañaron en su último ciclo lectivo. “Fue un testimonio de alegría, amor incondicional y agradecimiento inocente”, relató emocionado.

A casi dos meses del homenaje, Ángel aseguró que todavía no quiso lavar su auto. Aunque muchos le advierten que la pintura podría dañar la superficie, él prefiere conservar las huellas como símbolo del camino recorrido.

Las dejaré un tiempo más como agradecimiento al gran cariño, afecto y respeto recibido, no solo por estos últimos alumnos sino, a través de ellos, por todas las generaciones de niños y jóvenes que Dios puso en mis manos a lo largo de estos 39 años”, expresó.

Más allá de los cargos y los años de servicio, el reconocimiento más profundo llegó en forma de pequeñas manos de colores que, por ahora, seguirán marcando su auto como símbolo de una vida dedicada a enseñar.

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