Un estudio reveló que estar 21 días sin celular mejora el bienestar mental de chicos y adolescentes

Un estudio reveló que estar 21 días sin celular mejora el bienestar mental de chicos y adolescentes

Salud

Un estudio realizado con 46 mil chicos en Europa reveló que pasar 21 días sin celular mejoró un 18% el bienestar mental, favoreció el sueño y redujo síntomas de depresión. Especialistas advierten sobre el uso problemático de pantallas y proponen estrategias para limitar su consumo.

Un estudio científico realizado en varios países europeos concluyó que pasar 21 días sin celular puede mejorar significativamente el bienestar mental de niños y adolescentes. La investigación, que incluyó a 46.000 estudiantes de entre 10 y 18 años de Austria, Suecia, Italia y Alemania, mostró resultados alentadores relacionados con el sueño, la salud mental y la sociabilización.

El objetivo del trabajo fue invitar a los jóvenes a replantearse su relación con los dispositivos móviles y descubrir nuevas formas de ocupar su tiempo, lejos de las redes sociales y de la exposición constante a las pantallas.

Los resultados fueron contundentes: luego de tres semanas sin teléfono móvil, se registró una mejora del 18% en el bienestar mental de los participantes. Además, se observó una reducción de síntomas de depresión leve o moderada, principalmente asociada a una mejor calidad del sueño.

El licenciado en Psicología, Leandro Picighelli, explicó que el estudio fue realizado con un grupo control, es decir, un grupo de chicos continuó utilizando el celular normalmente, mientras que otro permaneció sin acceso al dispositivo durante los 21 días.

“Hubo unas primeras semanas con síntomas de abstinencia, donde aumentó la necesidad de usar el celular, pero luego eso disminuyó en el grupo que estaba siendo investigado”, detalló el especialista.

Según Picighelli, además de la mejora en el estado emocional, el experimento también evidenció un incremento en la sociabilización cara a cara. “Aumentó la conexión con otros chicos a través del encuentro cuerpo a cuerpo, algo que hoy muchas veces está mediado por las pantallas”, indicó.

El psicólogo sostuvo que dejar completamente el celular puede parecer una medida extrema, aunque remarcó que existen estrategias posibles para reducir su uso cotidiano. Entre ellas, recomendó establecer momentos específicos sin pantallas en el ámbito familiar, deportivo o escolar, así como evitar llevar el teléfono a la habitación durante la noche.

“Volver un poco a lo analógico, tener un despertador y dejar el celular fuera del dormitorio puede mejorar mucho la calidad del sueño y el rendimiento del día siguiente”, señaló.

En paralelo, distintas escuelas comenzaron a implementar restricciones al uso de celulares dentro del aula. En algunos casos, los estudiantes dejan sus dispositivos en canastos antes de ingresar a clase, una práctica que ya comenzó a verse en ciertos establecimientos de Mendoza.

Picighelli consideró que las prohibiciones estrictas no siempre son el camino más efectivo, aunque destacó la importancia de trabajar sobre una “reducción de daños”, especialmente cuando el uso del teléfono empieza a afectar la calidad de vida.

El especialista también advirtió que el acceso al celular se da cada vez a edades más tempranas y recomendó retrasar lo máximo posible el contacto con estos dispositivos en niños, mediante acuerdos familiares, controles parentales y el acompañamiento de las escuelas.

Aunque la Organización Mundial de la Salud todavía no reconoce oficialmente una “adicción al celular” como enfermedad específica, Picighelli aseguró que el uso problemático de pantallas ya puede ser abordado clínicamente como una conducta adictiva vinculada a objetos o comportamientos.

“La afectación en la calidad de vida existe y cada vez aparece en chicos más pequeños”, concluyó.

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