La policía intervino en un domicilio, donde un sujeto violó una orden de restricción, atacó a una mujer y a una adolescente. El operativo incluyó el uso de una pistola Taser y terminó con la detención del agresor.
Un grave episodio de violencia de género en Malargüe puso en alerta a la comunidad y a las fuerzas de seguridad. La noche del miércoles, un hombre ingresó por la fuerza a la vivienda de su expareja en el barrio Nueva Esperanza, pese a tener vigente una orden de restricción. Allí la agredió físicamente y también atacó a una adolescente de 17 años, provocando destrozos en el domicilio.
Las víctimas fueron asistidas por personal médico y se constató que presentaban lesiones leves. El agresor intentó escapar en motocicleta y luego a pie, hasta atrincherarse en una casa de calle Las Calandrias. La situación se tornó crítica cuando tomó un cuchillo y amenazó con autolesionarse, lo que obligó a la Policía a desplegar un protocolo especial.
Efectivos de la Unidad de Cuerpos Especiales recurrieron al uso de una pistola Taser, logrando neutralizar al hombre sin que se registraran heridos de gravedad. El procedimiento permitió rescatar a las víctimas y poner al agresor a disposición de la Oficina Fiscal de Malargüe, que ahora deberá definir su situación procesal.
Mientras sectores defensores remarcan su eficacia para neutralizar agresores sin consecuencias fatales, organizaciones de derechos humanos advierten sobre la necesidad de protocolos claros y supervisión estricta para evitar abusos. La utilización de estos dispositivos aparece como un recurso que puede marcar la diferencia entre un desenlace trágico y una intervención controlada.