La pirotecnia sonora sigue utilizándose pese a estar prohibida y genera graves consecuencias en la salud de niños con discapacidad, adultos mayores y mascotas. Familias y asociaciones reclaman mayor empatía social y controles efectivos para evitar su venta y uso ilegal durante las fiestas.
Aunque la venta de pirotecnia está prohibida, su uso continúa siendo una problemática recurrente en Mendoza, especialmente en las fiestas de fin de año. Desde asociaciones de familias con personas con discapacidad alertan que la falta de controles y de empatía agrava una situación que afecta directamente la salud de niños con trastornos del neurodesarrollo, adultos mayores y mascotas.
Durante una campaña de concientización impulsada por la asociación Creando Huellas, madres de niños con distintas discapacidades expusieron cómo los ruidos de los fuegos artificiales generan consecuencias severas. “Los más vulnerables siempre son los niños, en especial aquellos con trastorno del espectro autista (TEA), Asperger, síndrome de Down, epilepsia o parálisis cerebral. La hipersensibilidad auditiva hace que vivan las fiestas con miedo y angustia”, explicaron.
Flavia Lombardi, integrante de la comisión directiva de la asociación y mamá de un adolescente con autismo, y Juliana Martínez, presidenta de Creando Huellas y madre de un niño con síndrome de Down, remarcaron que las campañas de prevención suelen recaer únicamente en las familias. “Nosotras tenemos que pedir por favor que no usen pirotecnia porque nuestros hijos la pasan mal. Pero el control es responsabilidad de las autoridades municipales, ya que la venta es ilegal”, señalaron.
Las madres describieron escenas que se repiten cada Navidad y Año Nuevo: niños que se tapan los oídos, crisis de llanto, ataques de ansiedad, conductas agresivas o incluso autolesiones. “Hay familias que pasan las fiestas encerradas en un baño, sin poder abrir regalos, porque no saben con qué ruido se van a encontrar”, relataron.
La campaña, difundida principalmente en redes sociales bajo el lema “Yo festejo sin pirotecnia, hacelo vos también”, reúne a distintas asociaciones de Mendoza unidas por un mismo reclamo: celebrar sin vulnerar el derecho a la salud de otros. “No usar pirotecnia no le cambia nada a una familia que no convive con la discapacidad, pero a nosotros nos cambia todo”, afirmaron.
El impacto negativo también fue respaldado por el pediatra Daniel Miranda, expresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría, quien explicó que la pirotecnia provoca “una desorganización importante en los niños con TEA, generando ansiedad, angustia e incluso dolor físico en los oídos”. Según indicó, incluso exposiciones breves pueden tener consecuencias significativas en su bienestar emocional.
Además, se recordó que la pirotecnia no solo afecta a personas con discapacidad, sino también a adultos mayores, adolescentes y animales. “No es un capricho, es una cuestión de salud. Si mi festejo vulnera el derecho del otro, entonces no es un festejo”, concluyeron las referentes.
Desde Creando Huellas insistieron en la necesidad de reforzar los controles, tanto en la venta ilegal como en el uso de pirotecnia en eventos oficiales y fiestas municipales, y recordaron que ante denuncias se debe llamar al 911. El pedido final es claro: más controles, más compromiso y, sobre todo, más empatía para que las fiestas sean realmente para todos.