En San Rafael, la fuerza lanzó una licitación inédita: busca intercambiar hasta 70.000 kilos de frutos cultivados en campos militares por piezas mecánicas para una camioneta Chevrolet S10. La medida despertó críticas y abrió un debate sobre el financiamiento de las Fuerzas Armadas.
El Ejército Argentino sorprendió con una licitación que se aparta de los mecanismos tradicionales de compra. La Dirección de Remonta y Veterinaria, con sede en San Rafael, puso en juego la producción de membrillo de sus campos para conseguir repuestos de una camioneta Chevrolet S10 modelo 2010. La apertura de sobres está prevista para el 27 de mayo y la adjudicación se definirá por la empresa que solicite menos fruta a cambio de los insumos.
El pliego oficial detalla un listado de 31 piezas mecánicas necesarias para poner en condiciones el vehículo. Según estimaciones, el costo de la reparación ronda los 10 millones de pesos.
Entre ellas figuran:
- filtros de aire
- aceite y combustible
- semiejes completos
- rótulas de suspensión
- masas delanteras ABS
- amortiguadores
- bomba de agua
- kit de embrague
- pastillas de freno
La modalidad de intercambio no es nueva dentro de la fuerza. En otras oportunidades se recurrió a permutas similares: maíz por agroquímicos, caballos por insumos veterinarios y alfalfa por pellets. El objetivo es evitar pérdidas cuando la producción agrícola no logra colocarse en el mercado tradicional. En este caso, la fruta se convierte en moneda de cambio para mantener operativo un vehículo oficial.
La iniciativa generó un fuerte cruce político. El diputado kirchnerista Rodolfo Tailhade cuestionó al ex ministro de Defensa, Luis Petri, al señalar: “Hay plata para los aviones F-16, pero no para comprar repuestos de una camioneta”. Desde sectores oficialistas respondieron que las permutas son un mecanismo habitual y que no representan irregularidades, sino una forma pragmática de aprovechar recursos propios.
El debate se trasladó rápidamente a las redes sociales y medios nacionales. Para algunos, el trueque de fruta por repuestos refleja la precariedad presupuestaria de las Fuerzas Armadas y afecta su imagen institucional. Para otros, se trata de una estrategia válida en un contexto de crisis económica, donde la creatividad en la gestión de recursos se vuelve indispensable.
El procedimiento establece que la empresa adjudicataria tendrá 30 días para entregar los repuestos y 20 días para retirar la fruta. Además, se exige una garantía mínima de seis meses para las piezas. Como el sistema COMPR.AR no contempla trueques, los oferentes deben cargar un precio simbólico de $0,000001 para formalizar la operación.