“Se enfermaron dos niños y fueron internados”: los desbordes cloacales ya son un riesgo ambiental en Los Corralitos

“Se enfermaron dos niños y fueron internados”: los desbordes cloacales ya son un riesgo ambiental en Los Corralitos

Mendoza

Los vecinos de Corralitos denuncian olores nauseabundos, calles cortadas y riesgo sanitario por los desbordes cloacales en 2 de Mayo y Severo del Castillo. Afirman que las obras llevan meses sin resultados y que ni el transporte público ni las emergencias pueden ingresar al barrio.

La vida cotidiana de los vecinos de Los Corralitos, en Guaymallén, se volvió un calvario por los continuos desbordes cloacales y los cortes de calles que ya llevan más de tres años sin solución. La situación alcanzó tal gravedad que el municipio declaró la emergencia ambiental en la zona de calle 2 de Mayo, en la intersección con Severo del Castillo.

Los habitantes de la zona aseguran que cada vez que intentan entrar o salir de sus casas deben hacer recorridos de entre 4 y 5 kilómetros adicionales, lo que implica un gasto extra de combustible y el desgaste de sus vehículos, en parte porque deben transitar por calles de tierra.

“Cada día tenemos que hacer casi diez kilómetros de más. Además de la plata que se gasta, se arruinan los autos. Es un desastre”, relató Marta, vecina del lugar, quien remarcó que “hace más de tres años que estamos así y no se aguanta más”.

A esto se suma la pérdida de transporte público: los colectivos que antes pasaban por 2 de Mayo ya no circulan, lo que deja a muchas familias sin alternativa para moverse.

“Ya se enfermaron dos niños”

Los vecinos aseguran que la situación no solo genera incomodidad y costos, sino que también pone en riesgo la salud de la población.

“Ya se enfermaron dos niños por contaminación y tuvieron que ser internados”, contó Marta. En tanto, Lourdes, otra vecina, explicó que los residuos cloacales ingresan a las viviendas, sobre todo en las esquinas, y que las lluvias agravan el problema: “Después de la tormenta no se podía salir, y todavía hoy las napas no bajan. Estamos viviendo entre la mugre, con malos olores y sin agua potable segura”.

La falta de infraestructura agrava el panorama: la mayoría de los habitantes de 2 de Mayo no cuentan con conexión a la red cloacal, sino que dependen de pozos sépticos. Sin embargo, deben soportar los desbordes de una red que no utilizan.

Una obra que nunca avanza

Los trabajos en la zona comenzaron hace ocho meses, pero lejos de mejorar, la situación empeoró. “Vemos las máquinas, pero no hay avances. Las calles siguen cortadas y los desbordes son cada vez peores. Es como si no hubiera planificación”, afirmó Andrea, vecina de Los Corralitos desde hace 25 años.

Además, la falta de iluminación en la zona complica la vida diaria: “Parece que tenemos velas prendidas, no luces. Hay gente que vuelve de noche del trabajo o niños que van a la escuela caminando entre la suciedad y la oscuridad”, se quejó Lourdes.

La respuesta del municipio

El intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, anunció la declaración de la emergencia ambiental para poder actuar con mayor rapidez ante la crisis.

“Es un acto administrativo que nos permite tomar medidas inmediatas. AYSAM, que es el dueño de la infraestructura, debe definir una estrategia para manejar los desbordes. Mientras tanto, nosotros seguimos haciendo inspecciones con el Ministerio de Salud y desinfectando las zonas afectadas”, explicó el jefe comunal.

Calvente también apuntó a problemas estructurales: conexiones clandestinas de pluviales a la red cloacal y la falta de planificación en el crecimiento de barrios de distintos departamentos, que terminan descargando en la red de Guaymallén.

Vecinos hartos y sin respuestas

Mientras la obra sigue sin mostrar avances concretos, los habitantes de Los Corralitos aseguran que viven en el abandono. “Ni ambulancias ni policías pueden entrar cuando las calles están cortadas. Estamos incomunicados y nadie se hace cargo”, reclamaron.

La bronca y la incertidumbre crecen en un barrio que, según los testimonios, convive a diario con la contaminación, la falta de transporte, calles intransitables y riesgos sanitarios sin que llegue una solución definitiva.

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