El ataque con misiles fue atribuido a la Guardia Revolucionaria de Irán y se produjo como respuesta al asesinato de Alí Lariyani. Israel respondió con bombardeos en Líbano.
El bombardeo de Irán sobre Tel Aviv en la madrugada del 18 de marzo de 2026 dejó dos civiles muertos y varios heridos, en lo que se considera el ataque más grave en suelo israelí desde principios de mes. La ofensiva fue ejecutada por la Guardia Revolucionaria iraní y se enmarca en la escalada bélica que atraviesa la región.
El ataque fue una represalia por el asesinato de Alí Lariyani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ocurrido días atrás. Teherán había prometido venganza y cumplió con una acción que logró superar las defensas aéreas israelíes.
Según los servicios médicos, las víctimas se encontraban cerca de un centro comercial cuando impactó la metralla. Además, se registraron daños en viviendas y estaciones de transporte, lo que obligó a suspender el servicio ferroviario en la zona central del país.
Tras el bombardeo, Israel respondió con ataques sobre posiciones en Líbano, reforzando la dinámica de enfrentamientos cruzados que se extiende por distintos frentes. El gobierno israelí calificó la acción como “una agresión intolerable” y advirtió que habrá consecuencias.
Especialistas en seguridad internacional remarcaron la gravedad del episodio. “Irán busca demostrar que tiene capacidad de golpear directamente en el corazón de Israel, y eso eleva el riesgo de una escalada regional”, señaló un analista citado por medios locales.
La comunidad internacional expresó preocupación por el impacto del ataque en la población civil y por la posibilidad de que el conflicto se expanda más allá de las fronteras de Israel. Organismos multilaterales pidieron moderación y alertaron sobre el riesgo de una crisis humanitaria.