La operación militar, apoyada por Israel, dejó cientos de víctimas y confirmó la muerte del líder supremo Ali Khamenei. La respuesta iraní incluyó ataques en la región y generó un fuerte impacto en el precio del petróleo, mientras Argentina activó una alerta preventiva.
La ofensiva militar lanzada por Estados Unidos contra Irán abrió un nuevo capítulo de tensión en Medio Oriente, con consecuencias políticas, económicas y diplomáticas que se expanden a nivel global. El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que los bombardeos podrían extenderse hasta cuatro semanas y aseguró que el objetivo es “eliminar amenazas inminentes” del régimen iraní.
La operación, denominada “Furia Épica” y ejecutada con apoyo de Israel, impactó puntos estratégicos del poder iraní, con explosiones en el centro de Teherán y ataques en más de 20 de las 31 provincias del país, según reportó la Media Luna Roja iraní. Medios internacionales informaron más de 200 muertos y cerca de 800 heridos.
Entre las víctimas se confirmó el fallecimiento del líder supremo iraní, Ali Khamenei, de 86 años, quien ejercía el cargo desde 1989 tras suceder al ayatolá Ruhollah Khomeini. Según trascendió, también murieron integrantes de su familia durante el ataque a un complejo de alta seguridad donde se encontraba. Horas más tarde, en distintas mezquitas del país se encendieron luces rojas en señal de duelo, color que en Irán simboliza la sangre derramada por la nación.
Un líder clave durante casi cuatro décadas
Khamenei concentró durante 37 años la máxima autoridad política y religiosa en la República Islámica. Su mandato estuvo marcado por una política exterior confrontativa con Estados Unidos e Israel y por el respaldo a fuerzas aliadas en la región, como Hezbollah en el Líbano.
En el plano interno, su gobierno enfrentó protestas masivas, entre ellas el Movimiento Verde de 2009 y las manifestaciones iniciadas en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial. Las movilizaciones fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad. En los últimos años, la crisis económica y la caída de la moneda iraní profundizaron el malestar social.
Su muerte abre ahora un proceso institucional inédito. En Irán, el reemplazo del líder supremo no depende del presidente sino de la Asamblea de Expertos, un cuerpo clerical encargado de designar a la máxima autoridad religiosa. Actualmente, un triunvirato integrado por el presidente, un miembro del Poder Judicial y un clérigo administra la transición hasta que se elija al sucesor.

La respuesta iraní y el riesgo de escalada
La reacción de Irán fue inmediata. Miles de seguidores del régimen se movilizaron en las calles para rendir homenaje a Khamenei, mientras que la Guardia Revolucionaria anunció ataques a gran escala contra Israel y objetivos vinculados a Estados Unidos en la región.
En la ciudad israelí de Beth Shemesh se registraron víctimas fatales, mientras que en Tel Aviv hubo decenas de heridos por la caída de misiles. También se reportaron ataques en Emiratos Árabes Unidos y en Omán, país que actuaba como mediador en el conflicto.
Uno de los focos de mayor preocupación es el estrecho de estrecho de Hormuz, paso clave por donde circula cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo. Dos barcos fueron atacados en la zona y el tránsito marítimo se vio afectado.
Además, el transporte aéreo sufrió una fuerte disrupción: más de 1.500 vuelos hacia Oriente Medio fueron cancelados, en lo que representa el mayor freno a la aviación global desde la pandemia de COVID-19.

Impacto económico inmediato
La escalada bélica tuvo un impacto directo en los mercados. El petróleo subió alrededor de un 10% y el barril de crudo alcanzó los 80 dólares, impulsado por el temor a un cierre prolongado del estrecho de Hormuz.
Estados Unidos reconoció también bajas propias: tres militares murieron y otros cinco resultaron gravemente heridos en operaciones vinculadas al conflicto.
Por qué estalló el conflicto
El politólogo Juan Manuel Vega explicó que el origen de la confrontación se remonta a la revolución islámica de 1979, cuando Irán pasó de una monarquía bajo el Sha a una república teocrática liderada por Khomeini. Desde entonces, la retórica oficial iraní mantuvo una postura abiertamente hostil hacia Estados Unidos e Israel, apoyando a grupos aliados en la región que operaron contra intereses israelíes.
Para Washington, la seguridad de Israel es un pilar estratégico en Medio Oriente, donde además mantiene bases militares en países aliados y busca garantizar la libre circulación energética en el Golfo Pérsico.
Sin embargo, expertos advierten que la muerte del líder supremo no implica necesariamente un cambio de régimen, ya que el sistema iraní cuenta con mecanismos institucionales para asegurar la continuidad política.
Argentina en alerta preventiva
En este contexto internacional, el presidente argentino Javier Milei anunció la elevación del nivel de seguridad en todo el país mediante el comunicado oficial 138. La medida busca reforzar la protección de edificios gubernamentales, infraestructura crítica y representaciones diplomáticas extranjeras, además de intensificar controles en fronteras, aeropuertos y puertos.
El Gobierno aclaró que se trata de una decisión preventiva y que no existe una amenaza concreta contra la Argentina. No obstante, se dispuso un refuerzo especial en la seguridad de la comunidad judía y un monitoreo permanente por parte del sistema de inteligencia nacional en coordinación con agencias internacionales.
Mientras tanto, el mundo observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos. La reacción de las potencias árabes del Golfo y la eventual ampliación del conflicto serán determinantes para saber si la crisis queda acotada o deriva en una guerra regional con consecuencias económicas y políticas de alcance global.