La decisión del gobierno iraní de retirar a su selección del certamen internacional abre un escenario inédito en el fútbol mundial, con repercusiones políticas y deportivas que alcanzan a la FIFA, a los rivales del Grupo G y a los hinchas que esperaban ver al equipo en acción. La medida expone cómo la geopolítica puede alterar el rumbo de un torneo que se presenta como el mayor evento deportivo del planeta.
La noticia sacudió al mundo del fútbol: la selección de Irán no participará en el Mundial 2026, que tendrá como sede principal a Estados Unidos. La decisión fue anunciada por el ministro de Deportes, Ahmad Doyanmali, en un comunicado cargado de críticas hacia el gobierno norteamericano, al que responsabilizó por la escalada militar y el asesinato del líder supremo Alí Jamenei.
El funcionario iraní sostuvo que “no existen condiciones para competir” en un torneo organizado por un país al que acusan de haber impuesto dos guerras en menos de un año y de haber provocado miles de muertes civiles. Con este argumento, Teherán resolvió retirar a su selección, pese a haber logrado la clasificación y estar ubicada en el Grupo G junto a Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto.
La decisión tiene un fuerte trasfondo político. Desde mediados de 2025, Estados Unidos intensificó sus ofensivas militares contra Irán, incluyendo bombardeos a centrales nucleares. En febrero de este año, la tensión escaló aún más tras el asesinato de Jamenei, hecho que el gobierno iraní atribuye directamente a Washington.
En el plano deportivo, la baja de Irán genera un vacío en el fixture del Mundial. La FIFA deberá definir qué selección ocupará su lugar, siguiendo el reglamento que habilita a convocar a otro equipo de la misma confederación. El presidente del organismo, Gianni Infantino, había mantenido conversaciones con Donald Trump para garantizar la participación iraní, pero finalmente la presión política fue más fuerte.
El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, también cuestionó la posibilidad de enviar al equipo a Estados Unidos, señalando que “ninguna persona sensata expondría a su selección en un contexto tan politizado”. Estas declaraciones reflejan el consenso interno de que la seguridad de jugadores y simpatizantes no estaba garantizada.

La Selección iraní celebrando su clasificación al Mundial 2026
La medida no solo afecta al Mundial, sino que también golpea a los hinchas iraníes, que se quedan sin la posibilidad de acompañar a su selección en una cita histórica. Además, las restricciones migratorias impuestas por la administración Trump ya habían complicado el ingreso de ciudadanos iraníes, lo que sumaba otro obstáculo para la participación.
Con este escenario, el Mundial 2026 se ve atravesado por un conflicto internacional que excede lo deportivo.