“La calle se volvió un río”: el dramático relato de un vecino tras el devastador aluvión en Chile

“La calle se volvió un río”: el dramático relato de un vecino tras el devastador aluvión en Chile

Mundo

Nicolás vive en San Carlos de Apoquindo y fue testigo de cómo una violenta corriente de agua, barro y piedras arrastró autos frente a su casa en cuestión de segundos. Advirtió sobre la falta de obras preventivas y contó cómo vivió el momento en que el aluvión sorprendió a los vecinos.

“Es literalmente una calle que se vuelve un río”. Con esas palabras, Nicolás, vecino de San Carlos de Apoquindo, en Chile, describió el devastador aluvión que sorprendió a esa localidad de la precordillera de Santiago y dejó más de 2.000 viviendas afectadas y varias personas heridas.

En diálogo con un medio mendocino, el hombre relató los dramáticos momentos que vivió cuando el agua bajó con una fuerza inusitada y comenzó a arrastrar vehículos, árboles y piedras por la calle frente a su vivienda.

Todo ocurrió en cuestión de minutos. Según contó, cerca de las 16.45 el cielo se oscureció por completo y comenzó a llover intensamente, acompañado de granizo. Unos 15 minutos después, mientras trabajaba en su escritorio, escuchó una serie de bocinazos que provenían de la calle.

Al principio, pensó que podía tratarse de un problema con el semáforo. Sin embargo, un golpe lo alertó de que algo grave estaba ocurriendo.

“Me paro, miro por la ventana y ahí veo que venía el aluvión muy fuerte, llevándose todos los autos. Fue muy chocante, en cuestión de segundos”, recordó.

La escena que encontró frente a su casa lo impactó. Los vehículos eran arrastrados por la corriente y chocaban entre sí, mientras el agua avanzaba sin darles tiempo a los conductores para escapar.

“Yo dije: ‘Esto mató a mucha gente’. Con estos trenes de agua tienen que haberse visto muertos”, contó sobre lo que pensó al observar la violencia del fenómeno. Afortunadamente, destacó que, pese a la magnitud del desastre, hubo personas que lograron ponerse a salvo.

El agua entró a las casas y derribó muros

Nicolás explicó que su vivienda sufrió principalmente la acumulación de barro en el jardín, pero la situación fue mucho más complicada para otros vecinos.

A medida que aumentaba el caudal, el agua comenzó a abrirse paso por distintos sectores del barrio y llegó a derribar muros para ingresar a las propiedades.

“Nosotros tuvimos suerte. Tenemos bastante barro o lodo, pero más que nada en el jardín”, señaló.

El hombre describió el fenómeno como algo extraordinario para la zona y remarcó que la corriente encontró en las calles un camino para descender desde la montaña hacia los sectores urbanizados.

La emergencia también afectó a comercios, avenidas y calles secundarias, donde quedaron vehículos destruidos y grandes cantidades de piedras y sedimentos.

Los incendios y la falta de obras preventivas, bajo la lupa

Durante la entrevista, explicó que San Carlos de Apoquindo se encuentra en plena precordillera, a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar, en un sector con pendientes pronunciadas.

Según su análisis, uno de los factores que pudo agravar la situación fue un incendio forestal ocurrido durante el verano, que destruyó gran parte de la vegetación de la cordillera.

“Como ya no están las raíces, el suelo está más blando y, por ende, había más riesgo de un aluvión”, explicó.

A eso se sumaron las intensas precipitaciones y las condiciones meteorológicas en la zona cordillerana. El vecino señaló que la lluvia cayó en sectores donde habitualmente se acumula nieve, debido a un ascenso de la isoterma cero, lo que habría contribuido al aumento del agua que descendió hacia el barrio.

Sin embargo, también cuestionó la falta de medidas para prevenir una emergencia de estas características.

“Normalmente ponen unas mallas. Aquí la municipalidad tenía ese proyecto, iba a poner esas mallas que contienen el flujo del agua, y no lo hicieron”, aseguró.

El vecino recordó que tiempo atrás ya se había producido un aluvión más pequeño en otra calle del sector, que también arrastró vehículos y rocas. Por eso, consideró que existían antecedentes que debían haber impulsado la ejecución de obras de contención.

Cómo sigue la situación en San Carlos de Apoquindo

Tras el aluvión, los vecinos comenzaron a retirar el barro de sus viviendas y a evaluar los daños, mientras los equipos de emergencia trabajaban para despejar las calles y asistir a los afectados.

El Gobierno chileno decretó la zona de catástrofe y desplegó a brigadas municipales, bomberos, Carabineros y efectivos del Ejército. Además, se suspendieron las clases y las autoridades pidieron evitar el ingreso a los sectores afectados para facilitar las tareas de rescate.

Al momento de la comunicación, Nicolás indicó que ya no estaba lloviendo, aunque la preocupación continuaba.

“Por ahora dicen que no debería provocarse esto, pero siempre estamos en riesgo”, advirtió.

Desde su casa, todavía con barro por limpiar y con el recuerdo de los autos arrastrados frente a su ventana, el vecino puso en palabras el impacto de una emergencia que sorprendió a toda la comunidad y dejó en evidencia los riesgos de vivir en una zona de precordillera expuesta a lluvias intensas y aluviones.

Seguinos en