Misión Artemis II: la estricta recuperación médica que enfrentan los astronautas tras regresar a la Tierra

Misión Artemis II: la estricta recuperación médica que enfrentan los astronautas tras regresar a la Tierra

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Después de pasar varios días en el espacio, la tripulación debe someterse a controles, rehabilitación y seguimiento constante para que el cuerpo vuelva a adaptarse.

El regreso de los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen a bordo de la cápsula Orión marcó el cierre de la misión Artemis II. Pero, a partir de ahora, la tripulación comienza una etapa de recuperación en la Tierra.

La misión diez días y el organismo sufrió cambios importantes. La combinación de microgravedad y las intensas fuerzas de la reentrada (cercanas a cuatro veces la gravedad terrestre) obliga a activar controles médicos inmediatos.

Luego de caer en el océano Pacífico, la tripulación permaneció dentro de la cápsula durante cerca de dos horas. En ese tiempo, los equipos de rescate estabilizaron el módulo y revisaron que todo estuviese en condiciones.

Después, los astronautas fueron trasladados a un buque para una primera evaluación médica. El siguiente paso fue en el Centro Espacial Johnson, en Houston, donde inician un plan de recuperación de aproximadamente 45 días.

Uno de los efectos más inmediatos es la pérdida del equilibrio. En el espacio, el sistema vestibular que es clave para orientarse, deja de recibir las señales habituales de la gravedad. Por eso, al regresar, los astronautas pueden sufrir mareos, náuseas y desorientación. Incluso, es habitual que no caminen por sus propios medios al llegar, sino que sean asistidos para evitar caídas mientras el cuerpo se readapta.

Durante la primera semana también tienen limitaciones, como no conducir, debido al riesgo de episodios de inestabilidad.

A pesar de entrenar a diario en el espacio, la falta de gravedad provoca una disminución de la masa muscular, especialmente en piernas y espalda. En misiones cortas, esa pérdida puede rondar entre el 1% y el 2%.

El proceso de recuperación incluye rutinas intensivas de ejercicio y fisioterapia. Además, los especialistas controlan la redistribución de líquidos en el cuerpo que puede generar hinchazón en el rostro y posibles alteraciones visuales.

Otro punto clave es el sistema inmunológico. Durante las misiones espaciales, las defensas del cuerpo se reducen, lo que deja a los astronautas más expuestos a infecciones. Por eso, tras el regreso, reciben un seguimiento médico estricto, con controles, ajustes en la dieta y, en algunos casos, refuerzos de vacunación.

El proceso no es solo físico. La NASA también monitorea la salud mental de la tripulación. Pasar de un entorno aislado y controlado al ritmo de la vida en la Tierra puede generar estrés o ansiedad. Para acompañar esa transición, los astronautas cuentan con apoyo profesional, clave para lograr una reintegración completa.

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