El vuelo FR1879 de Ryanair, que partió de Tesalónica rumbo a Alemania, vivió momentos de terror cuando una ventanilla se desprendió en pleno aire. Un pasajero quedó parcialmente fuera del fuselaje y fue rescatado por otros viajeros. El episodio reabre el debate sobre la seguridad aérea en Europa.
Se produjo un incidente aéreo de extrema gravedad en un avión de Ryanair que cubría la ruta entre Tesalónica (Grecia) y Memmingen (Alemania). A los pocos minutos de iniciado el trayecto, una pieza del motor derecho se desprendió e impactó contra una ventanilla, provocando su rotura y generando una despresurización parcial en la cabina.
En ese contexto, un pasajero serbio de 61 años quedó con la cabeza y los hombros fuera del fuselaje. Su esposa lo sostuvo de las piernas mientras otros viajeros colaboraban para arrastrarlo nuevamente hacia el interior. El cinturón de seguridad fue determinante para evitar que el hombre fuera expulsado por completo.
El afectado sufrió lesiones en el cuello, abrasiones y quemaduras, y fue trasladado a un hospital en Tesalónica, donde permanece estable. Otros cuatro pasajeros recibieron atención preventiva, incluida una mujer embarazada que fue dada de alta tras controles médicos.
La tripulación desplegó las mascarillas de oxígeno y los pilotos descendieron rápidamente por debajo de los 10.000 pies. Tras 74 minutos de vuelo, el avión aterrizó de emergencia en Tesalónica. Los pasajeros fueron desembarcados y luego trasladados a otra aeronave para completar el viaje hacia Alemania.
El episodio generó un fuerte impacto mediático. La Federación Panhelénica de Hospitales Públicos advirtió que “estuvo a punto de ocurrir una tragedia”, mientras que las autoridades griegas iniciaron una investigación oficial sobre el mantenimiento del motor y la seguridad de la aeronave. Desde la compañía confirmaron el incidente y aseguraron que colaborarán con las autoridades.
Este hecho se produce en un contexto de ola de calor en Europa, con temperaturas superiores a los 40 °C, que agravan las condiciones de vuelo y aumentan la presión sobre los sistemas mecánicos. Aunque no se determinó aún si el clima extremo influyó directamente en el desperfecto, especialistas advierten que la combinación de fallos técnicos y condiciones meteorológicas adversas puede potenciar los riesgos en aeronaves comerciales.
El caso recuerda otros incidentes internacionales donde la rotura de ventanillas en pleno aire obligó a reforzar protocolos de inspección. Aunque se trata de episodios poco frecuentes, la magnitud de lo ocurrido en el vuelo de Ryanair expone la vulnerabilidad de los sistemas aeronáuticos y la necesidad de controles más rigurosos.