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Súper Niño: ¿qué es lo que más preocupa a la ONU?

Súper Niño: ¿qué es lo que más preocupa a la ONU?

Mundo

La ONU advirtió que El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional hacia fines de 2026 y extender sus efectos hasta 2027. El fenómeno aumenta el riesgo de inundaciones, sequías y calor extremo, mientras crece la preocupación en Argentina por las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay y el impacto sobre millones de personas en todo el mundo.

La Organización Meteorológica Mundial alertó sobre la posibilidad de que El Niño alcance una intensidad excepcional hacia fines de 2026, con efectos que podrían prolongarse durante varios meses de 2027.

El fenómeno aumenta el riesgo de eventos climáticos extremos, como inundaciones, sequías y temperaturas elevadas, y genera preocupación por sus consecuencias humanitarias y económicas.

¿Qué es el “Superniño” y por qué preocupa a la ONU?

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), dependiente de las Naciones Unidas, advirtió sobre la posible intensidad que podría alcanzar El Niño durante los últimos meses de 2026. Según las proyecciones, el calentamiento de las aguas del océano Pacífico podría superar los registros de las últimas cuatro décadas y sus efectos extenderse durante parte de 2027.

Este escenario, denominado en algunos análisis como “Superniño”, podría alterar los patrones climáticos a escala global y aumentar la probabilidad de fenómenos extremos en distintas regiones.

Los especialistas aclaran que una mayor intensidad de El Niño no implica necesariamente que todos los territorios vayan a experimentar eventos más severos. Sin embargo, sí puede incrementar las probabilidades de que se produzcan episodios extremos, con consecuencias sobre las lluvias, las temperaturas y la disponibilidad de agua.

¿Cómo afectaría El Niño a Argentina?

En Argentina, la atención está puesta especialmente en el noreste y el Litoral, donde las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay ya afectan a distintas localidades.

La evolución del fenómeno será clave para determinar cómo se comportarán las precipitaciones y qué impacto podrían tener sobre las zonas expuestas a inundaciones. La combinación de lluvias intensas y niveles elevados de los ríos representa un desafío para las comunidades, las autoridades y los sistemas de prevención.

Los próximos meses serán determinantes para seguir el calentamiento del Pacífico y evaluar sus posibles consecuencias sobre el territorio argentino.

Inundaciones, sequías y calor extremo: los riesgos a escala mundial

Los efectos de El Niño podrían extenderse por América Latina, el este y el sur de África, Asia y la región del Pacífico. Entre los principales riesgos se encuentran las temperaturas extremas, las sequías y las inundaciones.

Las consecuencias podrían ser especialmente graves en las regiones más vulnerables, donde los eventos climáticos extremos amenazan la producción de alimentos, el acceso al agua y las condiciones de vida de millones de personas.

De acuerdo con las estimaciones mencionadas en las advertencias sobre el fenómeno, alrededor de 50 millones de personas podrían enfrentar un aumento del hambre como consecuencia de sus impactos.

En el plano económico, el Banco Africano de Desarrollo estima que el costo para los países africanos podría ubicarse en un rango de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares estadounidenses.

La ONU anunció asistencia financiera para los países vulnerables

Ante este panorama, las Naciones Unidas anunciaron asistencia financiera para los países más vulnerables, con el objetivo de ayudar a afrontar las consecuencias del fenómeno.

El principal desafío será anticiparse a los impactos y fortalecer la capacidad de respuesta de las comunidades expuestas. Aunque no es posible evitar El Niño, la preparación, la inversión en infraestructura y las medidas de prevención pueden contribuir a reducir los daños.

La advertencia apunta a la necesidad de actuar antes de que se produzcan las consecuencias más graves, en lugar de limitarse a responder una vez que ocurran las inundaciones, las sequías o las olas de calor.

Con El Niño en desarrollo, el seguimiento de las condiciones del océano Pacífico y de las proyecciones climáticas será fundamental para determinar la intensidad que alcanzará el fenómeno y sus posibles efectos durante los últimos meses de 2026 y a lo largo de 2027.

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