La primera jornada del cónclave terminó sin consenso entre los cardenales reunidos en la Capilla Sixtina. La fumata negra confirmó que aún no hay sucesor para el papa Francisco. Este jueves continúa la votación.
El cónclave en el Vaticano no logró consenso en su primer día de votación. La tradicional fumata negra se alzó este miércoles desde la Capilla Sixtina, señalando que aún no hay acuerdo entre los cardenales para elegir al nuevo papa que reemplazará a Francisco.
La primera votación del cónclave papal 2025, que comenzó por la mañana en Roma y coincidió con la siesta en Argentina, no alcanzó la mayoría necesaria para definir al futuro sumo pontífice. Por eso, los 133 cardenales con derecho a voto seguirán deliberando este jueves 8 de mayo, jornada en la que se espera una nueva señal de humo desde la emblemática chimenea del Vaticano.
El proceso se lleva adelante bajo un estricto aislamiento en la Santa Sede, como lo dicta la tradición milenaria. Solo cuando se alcance un acuerdo con al menos dos tercios de los votos, la fumata blanca anunciará al mundo la elección del nuevo líder de la Iglesia Católica.
La atención global continúa puesta sobre Roma, mientras crecen las especulaciones sobre los posibles nombres que podrían convertirse en el próximo pontífice, tras el histórico papado del argentino Jorge Bergoglio.
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— RTVC (@RTVCes) May 7, 2025
Qué significan la fumata blanca y la fumata negra en la elección tras la muerte de Francisco
El humo, que puede ser blanco o negro, representa el resultado de cada ronda de votación entre los cardenales. La fumata negra indica que no hubo consenso suficiente y que no se alcanzaron los dos tercios necesarios para consagrar al nuevo pontífice. En cambio, la fumata blanca es el anuncio visual de que el nuevo Papa ha sido elegido.
La señal visual surge de la quema de las papeletas utilizadas en la votación. Durante siglos, el color del humo dependía de materiales como paja húmeda o seca, lo que provocó confusión en más de una ocasión. De hecho, en 1978, las fumatas grises durante la elección de Juan Pablo I y luego de Juan Pablo II generaron incertidumbre en la Plaza San Pedro.
Para evitar este tipo de ambigüedades, desde el Cónclave de 2013 —en el que fue elegido el argentino Jorge Bergoglio como papa Francisco— se emplea un sistema con dos estufas. Una incinera las papeletas, mientras que la otra utiliza cartuchos químicos que garantizan una emisión de humo claramente negro o blanco.
El humo blanco, que simboliza que se eligió un nuevo Papa, se genera con una mezcla de clorato de potasio, lactosa y colofonia. Por su parte, el humo negro se crea con perclorato de potasio, antraceno y azufre.
Una vez que se ve la fumata blanca, el cardenal protodiácono aparece en el balcón de la Basílica de San Pedro para pronunciar la histórica frase “Habemus Papam” y anunciar el nombre del nuevo líder de la Iglesia Católica ante los fieles congregados en la Plaza San Pedro y millones de personas en todo el mundo.