En un mano a mano con Jey Mammón, Marley contó de su sacrificio para comprar sus revistas de cine.
En una mano a mano con Jey Mammón en La Peña de Morfi de este domingo, el locutor y conductor Alejandro “Marley” Wiebe contó uno de los momentos más duros de su infancia en donde recordó que la plata para pagar su educación se hacía muy difícil de conseguir. “No alcanzaba la plata y mi viejo quería que fuéramos a una escuela donde tuviéramos idiomas”, explicó el padre de Mirko sentado en la mesa con el músico y conductor del programa de los domingos.
El papá de Marley escapó de la guerra en Alemania y llegó a Argentina con la idea de un futuro mejor. Como él no pudo terminar el secundario y tuvo que dejar su país para escapar de la guerra se dedicaba a hacer tuberías de aire acondicionado, explicó Marley para contextualizar un poco todo.
“Él quería que nosotros tuviéramos educación, pero no le alcanzaba la guita. No se iban de vacaciones y había un montón de esfuerzos que ellos hacían para poder pagar la escuela. Todo eso me di cuenta más grande”, detalló en el momento íntimo del programa en el Jey Mammón se sienta a la mesa con una entrevista íntima.
Su pasión por el cine y los medios de comunicación se manifestó desde muy chico. De hecho, contó cómo logró hacerse de la colección de revistas llamadas “La historia del cine”; “yo quería las revistas, pero me daba cuenta que no alcanzaba la plata para pagar la escuela. Yo escuchaba que decían eso… me acuerdo esas conversaciones, pero cuando sos chiquito no tomás dimensión del esfuerzo que estás haciendo. Como era doble escolaridad, teníamos que comer en la escuela y la poca plata que había era para eso”, explicó Marley en La Peña de este domingo.
Y detalló, “esa plata del almuerzo se la llevaba a un kioskero y me coleccionaba todas esas revistas de cine, me las guardaba”. Así, llegó a juntar unas 50, y al llevarlas a su casa le mintió a su mamá: “Le dije a mi vieja que en realidad tenía un amigo que el papá era el dueño de la editorial y me había regalado toda la colección”.
Pero como toda mentira tiene patas cortas, un día su profesora de matemáticas vio que sus notas y su rendimiento venían en franco descenso, por lo que, llamó a los padres de Alejandro y allí se dieron cuenta de que el dinero del almuerzo lo estaba utilizando para comprar las revistas.
Revistas que años después serían las que le posibilitarían acceder al programa de Nico Repetto y lo catapultarían a la fama. “Esas revistas fueron las que me dieron mucha información para lograr de grande mi primer trabajo en Fax con Nicolás Repetto. Está todo como atado y como si eso no hubiera pasado, no hubiera sucedido lo siguiente”, reflexionó.