Una pareja, múltiples marcas y un mismo motor: la pasión por emprender. Matías Szymanski y Macarena Alonso cuentan cómo construyeron su camino en la gastronomía mendocina, los desafíos de crecer y la importancia de adaptarse sin perder la esencia.
En un nuevo episodio de Historias con Marca, el ciclo conducido por Elena Alonso en El Nueve Streams, Matías Szymanski y Macarena Alonso compartieron el recorrido que los llevó a construir un ecosistema de emprendimientos gastronómicos en Mendoza, marcado por el crecimiento constante, la adaptación y el trabajo en equipo.
La charla dejó ver no solo el detrás de escena de marcas como Café Bastante, White Shark Coffee, La Social o Modesto, sino también la dinámica de una pareja que decidió apostar al emprendedurismo en un contexto económico desafiante.
De caminos opuestos a un proyecto en común
Mientras que Matías siempre tuvo claro que quería emprender, Macarena siguió inicialmente un camino más tradicional: estudió Psicología y creció en una familia vinculada a la gastronomía. Su historia está profundamente ligada al histórico Café Jockey Club, fundado por su bisabuelo y considerado uno de los más antiguos de Mendoza.
El punto de inflexión llegó durante la pandemia. Allí, ambos comenzaron a trabajar juntos y dieron origen a White Shark Coffee, el primer proyecto compartido que marcó el inicio de una expansión que no se detendría.
Crecer sin plan… y aprender en el camino
Lo que comenzó como pequeños emprendimientos fue creciendo casi de manera orgánica. “Nunca elegí tal dimensión”, reconoció Matías, quien explicó que el crecimiento llegó a partir de aceptar desafíos y responsabilidades.
Con el tiempo, ese crecimiento los obligó a profesionalizarse. Pasaron de una lógica puramente emprendedora —donde hacían todas las tareas— a una estructura más empresarial, con equipos, procesos y planificación.
En ese proceso, la formación de Macarena en psicología fue clave, especialmente para abordar uno de los mayores desafíos del rubro gastronómico: la gestión del capital humano.
El desafío de liderar equipos
Con más de 100 empleados, la pareja remarcó la importancia de construir equipos sólidos y alineados en valores. La alta rotación, típica del sector, los llevó a implementar nuevas estrategias: entrevistas más profundas, seguimiento del clima laboral e incentivos para mejorar la permanencia.
“Vendemos experiencias a través de personas”, sintetizó Matías, al destacar que el factor humano es determinante en el éxito del negocio.
Adaptarse o quedarse atrás
Uno de los ejes más repetidos durante la entrevista fue la necesidad de ser flexibles. Los cambios en el consumo, el contexto económico y las demandas del cliente los obligaron a modificar ideas originales.
Un ejemplo claro fue Modesto, que nació como una casa de café y terminó reconvirtiéndose en un restaurante con propuesta completa. “El emprendedor tiene que adaptarse permanentemente”, señalaron.
Emprender en Argentina: entre la incertidumbre y la oportunidad
Szymanski y Alonso coincidieron en que emprender en el país implica desafíos adicionales, especialmente por la falta de financiamiento y la inestabilidad económica. Sin embargo, remarcaron que es posible crecer incluso sin grandes recursos iniciales, apoyándose en la confianza, los vínculos y el esfuerzo.
Eso sí, dejaron una advertencia clara: “Hay que tener muchas ganas, porque es un camino hostil”.
Familia, equilibrio y visión a futuro
A pesar del ritmo intenso de trabajo, ambos destacaron la importancia de la familia como sostén. Intentan separar lo laboral de lo personal y priorizar el tiempo con sus hijos, algo que consideran clave para mantener el equilibrio.
En cuanto al futuro, no se fijan metas rígidas. Prefieren avanzar paso a paso, consolidando lo construido y fortaleciendo sus equipos. Más que la expansión, hoy el foco está en la estabilidad y la calidad.
Emprender con sentido
Lejos de centrarse únicamente en el crecimiento económico o la visibilidad de sus marcas, la pareja asegura que su mayor satisfacción pasa por otro lado: generar entornos de trabajo genuinos y coherentes.
“No buscamos ponernos la estrellita. Nos importa más que quienes trabajan con nosotros sientan que lo que mostramos es real”, concluyeron.
La historia de Matías y Macarena refleja el espíritu de muchos emprendedores mendocinos: avanzar pese a la incertidumbre, aprender de los errores y construir, paso a paso, proyectos con identidad propia.