En una inesperada jugada los dos participantes del equipo de la Sole continúan dentro del programa. Todos los detalles en la nota.
“Estoy rogando que se lo roben”, decía Nicolás Olivieri al término de su batalla con el santiagueño Octavio Muratore, cuando la luz de la silla del equipo de Mau & Ricky se encendió, casi como si los hermanos Montaner hubiesen escuchado el pedido del sanjuanino.
En un confuso episodio los dos participantes del equipo de La Sole siguen en La Voz Argentina. Fue la primera batalla que se emitió este jueves a la noche por Canal 9 Televida. Y si bien cuando la folclorista tuvo que elegir por cuál de los dos quedarse, comunicó que le daba la oportunidad de seguir dentro de su equipo a Nicolás Olivieri, Octavio Muratore, finalmente, también siguió como integrante del Big Show.
Con la timidez, o “la forma“, diría la misma coach, “de la gente del interior”, Nicolás y Octavio se subieron al escenario para cantar el tema Mujer, niña y amiga de Robustiano Figueroa Reyes que ha llevado al repertorio popular Abel Pintos, entre otros artistas.
La devolución de todos los jurados se inclinó un poco más por el sanjuanino, pero la voz y el talento de Octavio se abrieron paso y así fue que Ricky Montaner oprimió el botón para robarlo y sumarlo al Team que tienen con su hermano.
Octavio estaba parado frente a la silla doble de quienes conforman su nuevo equipo, saludando porque ya se iba del programa cuando de repente la silla se encendió de color blanco y la Sole gritó: “Vamossss!”. Marley acompañó al joven oriundo de Santiago del Estero, de vuelta al escenario para que dijera unas palabras.
“¡No te vas a ningún lado, tu te mereces estar aquí!“, le dijo Mau. “Bienvenido de nuevo”, lo saludó Ricardo. Ante el shock y la inexpresividad Marley bromeó y le dijo: “Él pensó que había un problema con las luces. La miró a Lali como diciendo ‘algo se rompió con la luz, espero que lo arreglen pronto, chau'”; mientras todos reían.
Lali, fiel a su humor deslizó: “Chicos, es santiagueño, es tranquilo”. “Es verdad, tiene la calma de Santiago del Estero”, acotó Marley. La Sole, conocedora del interior, justificó ese actuar por la elevadísima temperatura de la provincia.
Octavio contó que además de folclore, “también me gusta cantar boleros, baladas, rancheras mexicanas”. Lo que sí aclaró es que, “soy medio duro para bailar”, en respuesta a Montaner que preguntó cómo se le daba el reggeaton.