Un muchacho cordobés de 19 años dio una interpretación excelente, pero fue ignorado por los artistas, y quienes le remarcaron que su canción no era la indicada para la audición.
Algunos más, otros menos, pero todos los jurados de La voz argentina han recorrido escenarios desde hace mucho tiempo, y les ha generado ese sexto sentido necesario para detectar el talento cuando lo tienen enfrente. Pero, en la última gala del reality de canto, a los jueces se les olvidó en la mesita de luz.
El cordobés Ignacio Sagalá arrancó de joven con el canto, pero con temas de Piñon Fijo. Ya de grande, decidió estudió guitarra, piano, clarinete y después se lanzó a cantar. “Esto le gusta de corazón, de alma. Eso es lo que más me emociona y más me enorgullece”, contó su padre antes que Ignacio entrara a cantar.
En su “audición a ciegas”, el muchacho de 19 años cantó la versión en español de “Los sonidos del silencio”. Una afinación perfecta y un tono muy particular en su voz llamó la atención a los jurados, pero que en ningún momento optaron por dar vuelta su silla. La canción avanzaba, y si bien lo llenaban de halagos por debajo, ninguno optó por elegirlo.
Nadie lo eligió pero el jurado le pidió que cantara un tema de Adele para que todos le pidieran por favor que regresara. “Tú te mereces una disculpa”; “tenemos que pedirle perdón”; “te pedimos por favor que regreses”. Mientras todos se deshacían en disculpas avergonzados, Ricardo Montaner tomó distancia y le marcó: “La canción que eligió no es la canción para venir a esta audición. Elegiste una canción equivocada, que no nos permitió ver lo que encontramos ahora que hiciste lo de Adele”.
Los jurados invitaron a Ignacio a que vuelva a participar. “Esta es una de esas veces en las que el jurado se equivoca”, le resumió Marley a la familia del participante.