El psicólogo Marcelo Severio analizó en Cada Día cómo el entusiasmo por el Mundial puede convertirse en un problema cuando se transforma en obsesión. La identificación nacional une y genera catarsis, pero también puede derivar en ansiedad, frustración y conflictos familiares si no se regulan las emociones.
La psicología advierte que la entrega sin límites puede derivar en agotamiento, vínculos desbalanceados y pérdida de amor propio. Expertos señalan que la clave está en aprender a poner límites sin dejar de lado la empatía.