La FDA aprobó en Estados Unidos un nuevo colirio que mejora la visión de cerca hasta por 10 horas con una sola aplicación diaria. Especialistas explican cómo actúa, en qué se diferencia de las gotas ya disponibles y por qué es clave consultar al oftalmólogo antes de usarlo.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó en los últimos días un nuevo colirio para mejorar la visión de cerca en personas con presbicia. Se trata de una gota de aplicación diaria cuyo efecto puede extenderse hasta 10 horas. Por ahora, el producto se comercializa únicamente en ese país, aunque se espera que en el futuro pueda llegar a la Argentina.
Para entender de qué se trata este tratamiento, el oftalmólogo Carlos Lavat explicó que no se trata de una cura para la presbicia, sino de una alternativa farmacológica que funciona como reemplazo temporal de los anteojos. “No está curando nada. La presbicia no se cura. Es un reemplazo cosmético de los lentes para mejorar la visión cercana”, señaló.
Cómo funciona la nueva gota
La presbicia es una condición degenerativa natural asociada al envejecimiento. Afecta a la mayoría de las personas a partir de los 40 años y dificulta la visión de cerca. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, se estima que más de 2.000 millones de personas en el mundo la padecen.
El nuevo colirio aprobado por la FDA combina carbacol y brimonidina, dos fármacos ya utilizados en oftalmología. Su acción produce miosis, es decir, la contracción de la pupila. Al achicarla, se “elongaría el foco”, lo que permite mejorar la visión cercana de manera similar a lo que ocurre al cerrar el diafragma en una cámara fotográfica para lograr mayor profundidad de campo.
La principal diferencia con las gotas que ya existen en el mercado —basadas en pilocarpina— está en la combinación farmacológica y en la duración del efecto. Mientras que las actuales suelen actuar durante unas cuatro horas, esta nueva fórmula promete extender el beneficio hasta 10 horas con una sola aplicación diaria.
Además, la brimonidina, que es un hipotensor ocular, ayudaría a reducir algunos efectos adversos asociados a la pilocarpina, como el enrojecimiento ocular y la cefalea frontal.
¿Es segura? Qué tener en cuenta
Si bien los estudios muestran que el porcentaje de complicaciones es bajo, Lavat advirtió que no se trata de un producto inocuo. Entre los posibles riesgos —aunque poco frecuentes— se encuentran complicaciones en la retina, como desprendimiento.
Por eso, insistió en la importancia de realizar una consulta previa con el oftalmólogo y un examen de fondo de ojo antes de comenzar a utilizar estas gotas. “No debería convertirse en algo similar a comprar anteojos en cualquier lado. Es una cuestión de salud”, remarcó.
También aclaró que el horario de aplicación es clave: lo ideal es colocarlas por la mañana y aprovechar las horas de luz natural, ya que la luminosidad también estimula la contracción pupilar y potencia el efecto del colirio. No se recomienda su uso nocturno.
¿Reemplazan a los anteojos?
El especialista fue claro: se trata de una solución temporal y cosmética. Puede resultar útil para personas entre 45 y 50 años, especialmente aquellas que ven bien de lejos (emétropes) y desean evitar el uso de gafas en situaciones puntuales, como eventos sociales o laborales.
Sin embargo, no reemplaza una solución definitiva. Después de los 55 años, explicó, la alternativa más duradera suele ser la cirugía con implante de lente intraocular —sea en contexto de cataratas o de manera electiva— que puede corregir también la visión cercana mediante lentes multifocales o de foco extendido (EDOF).
“Es innovación y está bueno que aparezcan nuevas opciones, pero siempre con control médico”, concluyó Lavat. Como en todo tratamiento, el uso responsable y supervisado es clave para evitar complicaciones a largo plazo.