Las celebrities los hicieron populares a través de las redes ponderando desde supuestas cualidades anti-age, hasta mejoras para diferentes órganos de nuestro cuerpo. La pregunta es cuánto hay de verdad en estas “informaciones”, y si realmente ayudan o pueden generar el efecto contrario.
Las redes sociales son un eco peligroso que no tiene límites ni fin. Desde allí se propagan las más diversas opiniones, modas, tendencias y desafíos, que son imitados desde cada lugar del globo como “verdades”. Es muy común escuchar “lo vi en redes”, o, “si él que es un deportista famoso lo hace, lo pruebo”. Las simplificaciones sin análisis ni información pueden ser tan dañinas como nefastas. Sólo la buena información, de la mano de profesionales de la salud que sepan sobre el tema, y puedan brindarnos de primera mano nada más y nada menos que la verdad científica y estudiada sobre algo, es lo que vale.
El preludio alude nada más y nada menos a saber si los denominados “baños de hielo”, realmente son buenos para la salud, o una mentira bien promocionada.
El médico deportólogo Pablo Gastaldi explica al respecto: “si bien es real que esto se practica muchísimo en deportes de alto rendimiento o ‘elite’, las personas que son amateur lo hacen igual, o el usuario común en su casa. El tema es el desconocimiento que hay al respecto y las implicancias. Hay que distinguir dos temas: la moda, la opinión de un profesional experto, y lo que dice la experiencia científica actualizada”.
– ¿Por dónde comenzar y qué tomar como válido?
La evidencia nos hace diferenciar que en nuestra cabeza que sólo existe el calor y el frío. Pero hay que entender que hay matices para buscar el equilibrio y no perder la salud. La verdad está en el medio. Vale decir, el calor extremo puede lesionar y traer problemas, al igual que el frío extremo, tanto a nivel cardiovascular, como de una vasoconstricción muy rápida a nivel frío, o vasodilatación si hablamos de calor extremo. El equilibrio es lo fundamental.
– ¿Qué dice la evidencia científica?
“Que, a la exposición del frío, le falta mucha investigación y validación para poder sostener que tiene muchos beneficios. Una cosa es un a ducha fresca, para activar la grasa parda, y otra cosa es meternos en una tina colmada de hielo”.
Vale recordar que, a lo largo de las últimas décadas, un estudio publicado en la National Library of Medicine y realizado a 21 jugadores universitarios de fútbol, mostró que “la terapia de inmersión en agua fría promueve el alivio de los músculos doloridos y la recuperación básica posterior al deporte”. Sin embargo, el mismo medio concluye en este otro estudio que “todavía hay una falta de evidencia con estas terapias. Se requerirá más investigación para averiguar las diferentes proporciones de tiempo de frío y calor”.
– ¿Entonces qué tipo de baño y temperatura puede “sumarle” a nuestro cuerpo más que caer en modas?
Una ducha templada tirando a caliente, o una ducha que templada que se oriente a una temperatura fresca o fría. Los supuestos beneficios del frío extremo que pondera esta moda de los baños de hielo, en realidad vemos que una ducha con un frío leve no nos va a hacer daño, y sí puede generar algún beneficio, igual los extremos de las saunas calientes. Los buenos hábitos alimentarios, la actividad física y baños de agua en donde no haya extremos de temperaturas, son sin dudas la mejor respuesta para mejorar el estado integral de nuestro cuerpo. Sin extremismos, ni modas, sino basados en los estudios científicos.
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