En tiempos de inflación, estrés laboral y falta de tiempo, comer saludable parece un lujo. Pero con planificación, conocimiento y algunos trucos prácticos, es posible alimentarse bien sin que el bolsillo sufra.
Según datos recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más del 22% de la población en América Latina no puede permitirse una dieta saludable, principalmente por el aumento de precios en frutas, verduras y proteínas frescas. “Existe una percepción instalada de que lo saludable es caro, pero en realidad el problema suele estar en cómo se planifica y se compra”, señala la nutricionista argentina María Belén Fernández, especializada en educación alimentaria.
En mercados como México, Brasil y Argentina, el impacto de la inflación sobre productos básicos ha llevado a muchas familias a reducir la variedad y calidad de sus comidas. Sin embargo, diversos estudios señalan que los alimentos mínimamente procesados —como legumbres, arroz integral, huevos y vegetales locales— mantienen precios más estables que los ultraprocesados, que suelen ser más atractivos pero menos nutritivos.
Fernández explica que una estrategia efectiva comienza con el menú semanal: “Con tres o cuatro ingredientes clave y algo de planificación, se pueden preparar platos ricos, variados y económicos. Cocinar en casa es la mejor forma de asegurar calidad nutricional sin gastar de más”.
Entre los consejos más mencionados por especialistas se destacan:
- Priorizar alimentos locales y de estación, que tienen mejor precio y calidad.
- Comprar a granel y evitar productos envasados innecesarios.
- Usar las sobras de manera creativa para evitar desperdicios.
- Incorporar legumbres como fuente de proteína accesible y de alta calidad.
- Cocinar más y comprar menos. Lo casero siempre es mejor.
En Colombia, la nutricionista Laura Rojas advierte que el marketing de los llamados “superalimentos” puede generar confusión: “La salud no depende de ingredientes caros o exóticos, sino de hábitos sostenidos. Comer bien empieza en el mercado, y muchas veces también en la olla”.
Mientras plataformas como Instagram y TikTok popularizan recetas saludables con estética gourmet, los especialistas insisten en mantener el foco en lo básico: buena organización, cocción casera y selección consciente de ingredientes.
La buena alimentación, concluyen, no debería ser un privilegio. Con herramientas simples, el acceso a una dieta equilibrada y económica es posible para gran parte de la población. Y en una región donde los índices de sobrepeso y enfermedades crónicas continúan en aumento, cada decisión en la cocina puede representar un paso hacia el bienestar colectivo.