Pies frescos y sanos: cómo cuidarlos cuando sube la temperatura

Pies frescos y sanos: cómo cuidarlos cuando sube la temperatura

La primavera trae más horas al aire libre, pero también humedad, transpiración y riesgo de hongos. Desde el calzado hasta los ingredientes naturales que podés usar en casa, estas recomendaciones ayudan a prevenir el mal olor y proteger la piel sin recurrir a productos agresivos.

Con la llegada de las temperaturas altas, los pies se convierten en una de las zonas más vulnerables del cuerpo. El aumento de la transpiración, el uso prolongado de calzado cerrado y la exposición a ambientes húmedos favorecen la aparición de hongos en los pies, mal olor y lesiones cutáneas. Especialistas advierten que, más allá del talco, existen medidas efectivas y naturales para prevenir estas afecciones sin recurrir a productos agresivos.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, los casos de micosis interdigital aumentan hasta un 30% durante la primavera y el verano, especialmente en personas que utilizan calzado deportivo o permanecen muchas horas de pie. “La humedad retenida entre los dedos es el principal factor de riesgo. La clave está en la higiene diaria y el secado meticuloso”, explica la dermatóloga mendocina Mariana Gutiérrez, integrante de la Sociedad Argentina de Dermatología.

El uso de medias de algodón, la rotación del calzado y la ventilación adecuada son prácticas recomendadas para evitar la proliferación de hongos. Los zapatos de materiales sintéticos, como plásticos o cueros artificiales, dificultan la evaporación de la humedad y favorecen el mal olor. “Lo ideal es alternar pares, dejar que se aireen y desinfectarlos con vinagre blanco o bicarbonato de sodio”, sugiere Gutiérrez.

En cuanto al cuidado de la piel, los especialistas recomiendan evitar cremas con base oleosa que puedan retener humedad. En su lugar, se aconsejan hidratantes livianos con ingredientes naturales como aloe vera, caléndula o aceite de coco. Estos productos ayudan a mantener la elasticidad sin generar un ambiente propicio para bacterias o hongos. Además, se recomienda revisar los pies con frecuencia para detectar grietas, manchas o cambios en las uñas.

Las alternativas naturales al talco tradicional ganan terreno entre quienes buscan opciones menos invasivas. El bicarbonato de sodio, por ejemplo, puede aplicarse directamente en el calzado o utilizarse en baños de pies para neutralizar olores. También se destacan los baños tibios con sal marina o agua oxigenada al 3%, que actúan como antisépticos suaves y ayudan a prevenir infecciones. “Son recursos accesibles, económicos y efectivos si se usan con constancia”, afirma la podóloga local Laura Fernández.

En espacios públicos como piletas, vestuarios o gimnasios, el uso de ojotas es fundamental para evitar el contagio de hongos. Caminar descalzo en superficies húmedas aumenta el riesgo de infecciones como el pie de atleta, una afección que puede volverse crónica si no se trata a tiempo. La prevención incluye también no compartir toallas, utensilios de higiene ni calzado, especialmente en entornos comunitarios.

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