Ponele sal a la vida… ¡Pero no tanta!

Ponele sal a la vida… ¡Pero no tanta!

En el marco de la “Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal”, ser conscientes acerca del abuso que muchas veces hacemos de la misma, o incluso aquellos productos que la tienen en exceso, resulta vital para evitar males mayores.

 “Ponele un poquito más de sal no pasa nada…”, “Mejor le agrego antes de probar la comida, seguro está desabrida”, “Es sal sin sodio, agregale que es re sana…”. Ejemplos y frases abundan y en demasía respecto al uso y abuso de sal, que solemos llevar a cabo de manera tan inconsciente como letal. Sí letal porque según refiere la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la ingesta de sal en adultos no debe superar los cinco gramos por día (el equivalente a aproximadamente dos gramos de sodio), para reducir la presión arterial y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”.

Creer que consumir sales más o menos sanas que otras, y desconocer que los alimentos procesados, bebidas, u opciones light aparentemente sanas, van a contrarrestar el exceso que en realidad llevan muchos de esos productos, es desconocer que el enemigo está solapado bajo el mote de lo aparentemente “sano”.

Lo saludable es poder comer los alimentos en el estado más natural posible que se pueda, manteniendo la sal “a raya” a la hora de los hábitos saludables. Está comprobado que a medida que las papilas gustativas se adaptan a comer con menos sal, los alimentos con alto contenido de la misma que antes se disfrutaban mucho, probablemente tendrán un sabor desagradable y, por tanto, serán fáciles de resistir.

Consejos para ayudarnos

Muchos nutricionistas consideran que de forma paulatina se pueden hacer cambios de hábitos importantes a la hora de bajar la ingesta de sal. Por ello, algunos tips que pueden servir para lograrlo son los siguientes:

-En la cocina, en lugar de añadir sal al preparar una receta, probá con salar el producto terminado, que probablemente complacerá tu paladar con bastante menos sal.

-Condimentá los alimentos con jugos de cítricos, escamas de pimienta picante u otras hierbas y especias picantes. De esta manera podés llegar a compensar en gran medida la reducción de sal.

-Evitá comer mucho pan; como categoría, el pan y otros productos de panadería contribuyen más a Cociná al vapor. Al no haber un medio con el que el alimento entre en contacto, se conserva mejor su contenido natural de sodio.

-En caso de condimentar con sal, optá por una de bajo contenido en sodio, que aporta la mitad que la común.

-Lavá las conservas vegetales, las legumbres y los alimentos enlatados antes de utilizarlos.

-Familiarizate con las etiquetas. En los alimentos elaborados, leer la información nutricional te permitirá comprobar cuáles llevan sal añadida o conservantes con sodio. De esta manera, vas a poder comparar entre las distintas marcas, elegir las que hayan utilizado menos sal en la fabricación y limitar la frecuencia o cantidad ingerida en tu dieta diaria.

-No abuses de las salsas, sobre todo la salsa de soja, que suelen tener un contenido elevado de sal. Las salsas de tomate suelen tener menos sal que las que incluyen queso, aceitunas, tocino o jamón.

-Reemplazá las barras de cereal, papas fritas y otras opciones con mucha sal, por bastoncitos de verduras, frutos secos sin sal u otros alimentos sin sal.

Tres mitos sobre la sal

-La comida sin sal no sabe a nada. Esto solo es cierto en un principio, si estás acostumbrado a comer con bastante sal. Se debe a que las papilas gustativas tardan un tiempo en acostumbrarse. Sin embargo, una vez que te habituás a ingerir alimentos menos salados, es posible incluso que disfrutes más de la comida y descubras nuevos sabores que no habías notado antes por culpa del exceso de sal.

-Los alimentos con alto contenido de sal tienen un sabor bastante salado. En absoluto. Muchos alimentos ricos en sal pueden no parecerte salados porque pueden tener otros ingredientes como azúcares, que disimulan la sal. Lo mejor para entender cuánta sal tienen los alimentos es leer el contenido de sodio de las etiquetas y no dejarte llevar simplemente por su sabor.

-Solo las personas mayores deben preocuparse por el consumo de sal. No es así. Según explica la OMS, comer mucha sal puede elevar la presión sanguínea a cualquier edad.

La Licenciada en nutrición Evangelina Sosa, dialogó con el equipo de Cada Día al respecto. Mirá la entrevista completa

Seguinos en