Caos social: ¿Y ahora qué hago?

Caos social: ¿Y ahora qué hago?

Los tiempos de crisis nos interpelan más que nunca para poder elegir cómo nos paramos frente a la adversidad. Claves para encontrar alivio, sin entrar en pánico.

Nada es mágico ni mucho menos sencillo. La temperatura social sube con una novela diaria en donde los protagonistas sin excepción son la política, la economía, la seguridad y la salud (entre otras variables). Sin embargo, como dice el poeta “ser parte del mundo sin que duela tanto”, se hace casi una necesidad ante la ola de robos organizados, tumultos y descontento social. Y es desde ese refugio construido desde nosotros mismos en donde comienza el verdadero trabajo interior, para lidiar y transitar un contexto complejo.

La psicóloga Noelia Centeno apunta: “el ser humano, necesita vivir en manada, teniendo en cuenta su estado más primitivo en este sentido. La emoción de base que muchas veces nos mueve a estar alertas en la vida es el miedo. Las emociones que vemos en un clima laboral, en el hogar o hasta en un lugar en el que hacemos alguna actividad, si alguien por ejemplo llega de mal humor, termina quizá por contagiar ese clima adverso. Sucede lo mismo en lo social”.

¿Cómo pararse frente al caos?

Todos sabemos que hay un estímulo que nos preocupa y atraviesa a todos, sin embargo, no todas las personas lo van a enfrentar de la misma manera. Si tenemos por ejemplo un grupo que dentro de la preocupación social (es decir en referencia al clima social que vivimos en donde no sabemos qué va a pasar ni con las elecciones, ni con los aumentos, ni con muchas de las aristas que hacen a el orden socioeconómico de un país) genera más incertidumbre y miedo.

Está comprobado que además las redes potencian desde su comunicación no verbal todo esto, tratando de generar un contagio emocional de miedo…

– ¿Por qué el miedo se contagia tan rápidamente sin lugar a pensar?

Porque cuando uno siente y ve la emoción social que se llama, uno termina por desdibujarse. El ser humano así termina haciendo en grupo muchas veces, lo que no haría de manera individual. En grupo el límite personal para muchas personas se desdibuja para ser parte gregaria de lo que sucede. La incertidumbre nos hace querer buscar estabilidad, y al no poder sentirla muchas personas entran en pánico, dando mayor dimensión a cada hecho, ya que estamos bombardeados siempre por el relato audiovisual.

– ¿Qué herramientas personales trabajar para no entrar en este pánico o temor extremo?

Antes que nada, bajar un poco los decibeles de pensamientos y profecías catastróficas que no nos conducen nada más que a darle a una situación, más grandilocuencia de la que tiene. El pensamiento social catastrófico sólo resta y contagia y no se emparenta con lo objetivo, sino con el miedo.

Hay que entender algo, aunque creemos que sí, no sabemos qué va a pasar ni mañana. El ser humano desea ese control, pero no lo tiene, entender que no sabemos qué va a pasar, sino que inferimos o suponemos en base a lo que nos llega, desde muchos lugares, canales y plataformas, es soltar el timón que no depende de nosotros.

Si a esto le sumamos pensamientos negativos que nos tira hacia abajo el combo es muy peligroso y angustiante.

– ¿Qué aconsejas a las personas que por miedo se desbordan?

Primero identificar el denominado contagio colectivo: por ejemplo, si todos los noticieros, determinadas personas que te hablan de lo mismo, o las charlas que mantienen los allegados te suman o restan. En ese sentido si todo esto te genera inquietud o pánico, si yo me alimento de todo eso todos los días, lo único que voy a lograr es entrar en un círculo vicioso que atenta contra mi salud mental y física.

 A mis paciente que tienen rumiación negativa todo el día, les pido que escriban en un papel, cuál es el pensamiento activador, y al lado escriba tres pensamientos positivos, aunque no lo crea ni piense. La mente funciona por hábitos, si la acostumbro a sacar el foco de aquello vinculado a emociones negativas, me va a sumar. No te va a cambiar la situación que nos atraviesa a todos, pero sí tu estado anímico.

La profesional estuvo en Cada Día, mirá la nota

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