Chantaje emocional en las fiestas de fin de año

Chantaje emocional en las fiestas de fin de año

No es sólo privativo en una relación familiar o de pareja, sino también y más preocupante con los niños pequeños. ¿Cuándo y cómo se hacen este tipo de acciones, y qué consecuencias nefastas pueden tener en el otro?

Culpa, sentimientos encontrados, angustia, rabia, o tristeza. Cual sea el sentimiento que se genera, cuando alguien hace “chantaje emocional” sobre otra persona (sobre todo durante las Fiestas en donde esto se potencia aún más) es algo tan negativo como innecesario si el vínculo es efectivamente sano.

“Si vamos a tu mamá a pasar las Fiestas, no sé si pueda compartir la mesa porque tu familia y yo, no tenemos buena comunicación, pero fíjate…”, “si viene tu hermano y su esposa prefiero no festejar nada…”, “Hijito si quieren pasarla con su padre, vayan, yo prefiero quedarme sola a salir, las Fiestas son con la familia, pero andá tranquilo…”, estas y otras tantas más forman parte de las miles de frases que se acodan a lo que implica el denominado “chantaje emocional en las relaciones”.

¿De qué hablamos cuando hablamos de chantaje?

El chantaje emocional es una forma de control que recurre a la culpa, la obligación o el miedo. El objetivo es conseguir que otra persona actúe de acuerdo a unos intereses que van en favor de quien hace el chantaje. Es una manera de manipular la voluntad ajena que se basa en provocar sentimientos negativos de los que la persona chantajeada no parece poder salir, salvo que haga aquello que quiere el “chantajeador”.

El chantaje emocional está infiltrado en nuestras relaciones por lo que, en ocasiones, es complicado determinar cuándo somos chantajeados o cuando ejercemos de chantajistas. Suele hacerse de manera inconsciente y esto hace más difícil detectar la manipulación.

Frases como “vos sabrás lo que haces”, “allá vos con tu decisión” o “si me quisieras no harías eso” son un ejemplo de manipulación. A veces, mensajes que a priori parecen inofensivos pueden llevar una carga de intencionalidad, buscan meter miedo a la otra persona si no cumple con los deseos del chantajista.

Según explica la psicóloga Vanesa Elías “se da mucho este tironeo en las parejas divorciadas o separadas, angustiando muchísimos a las criaturas. Entonces muchas veces esa guerra instaurada entre adultos salpica y atraviesa a los chicos y chicas que nada tienen que ver en los problemas de grandes. Lejos de pensar en los hijos, sólo se trata de ganarle la partida al otro, y esto no puede permitirse entre los padres. Incluso es un modus operandi que puede llevarse hasta la adultez. Hay que relajar y desdramatizar, esa es la clave”.

– ¿En qué sentido y cómo podemos desdramatizar este tipo de acciones?

Por ejemplo, ante una manipulación de “no voy si va fulanito o menganita”, responder, “bueno pá, la invitación y el amor está, vos fíjate tranquilo qué querés hacer no hay problema. Te puedo llevar y traer, sino, no pasa nada”. Es pasarle la pelota al otro, sin dejar de hacer lo que deseamos, y sobre todo sin sentir culpa o agobio por llevarlo a cabo.

Cuidado con los niños/as

El niño al ser utilizado como chantaje afectivo frente al otro progenitor, termina por sufrir el llamado Síndrome de alienación parental, que se caracteriza por: 

– Sufrir una mayor inseguridad, sobre todo una falta de seguridad en sus progenitores, que son los que se supone que tienen que cuidarle y protegerle. 

– Hacerle tomar partido por uno de los progenitores, que suele ser el más ‘victimizado’ en la separación. Es decir, el que se queda con toda la responsabilidad, porque el otro progenitor no quiere hacerse cargo de nada, ni quiere hacer caso al niño o cuidarle… 

– Ambos progenitores involucran al niño en su situación emocional y le lanzan mensajes en contra del otro progenitor, con la intención de formar en el niño una ‘mala imagen’ de su pareja

-Lo importante: No manipular a los niños y escuchar con quién desean pasar las Fiestas. 

¿Cómo detectar el chantaje entre adultos?

 -Hacerlo consciente: Lo primero es ser consciente del problema. Cuando estas conductas son constantes y prolongadas en el tiempo nos encontramos sin duda sometidos a un chantaje emocional.

-Asertividad: Saber decir “no”.

-Marcar límites. Debemos tratar de encarar la situación antes de que el chantaje esté asentado en la relación. Procederemos a trasladar como nos sentimos ante sus demandas y ponérselas enfrente de una manera racional.

-En las discusiones no dejarse llevar por las emociones. Tratar de buscar soluciones y no culpables.

-Si pone en constante duda nuestros sentimientos con frases como ¨Si de verdad me quisieras, no lo harías¨, aclárale tus sentimientos hacia él/ella, pero manifiesta tus deseos y necesidades.

-Lo importante: debemos ser conscientes que todos jugamos en algún momento el papel de víctimas y verdugos en las manipulaciones, pero siendo de manera leve y puntual. Cuando se convierte en hábito y es la forma constante que rige una relación, es cuando hablamos de chantaje emocional.

La profesional estuvo con el equipo de Cada Día, mirá la nota

Seguinos en