La necesidad o adherencia extrema hacia otra persona, puede resultar un grave escollo en cualquier situación vincular. Reconocer el problema, es parte de un proceso necesario para poder relacionarse sin obsesión y con desapego.
La sensación de estar desvalido por completo en el mundo en el que se vive, si otra persona (una pareja, un amigo, un familiar) no está más con nosotros (por la causa que sea) forma parte de un cuadro complejo vinculado a la dependencia emocional.
Como explica la neuropsicóloga Cecilia Ortiz “el ser humano es un ser social, y necesitamos co-depender. Lo que sucede es que evolutivamente esta dependencia se va transformando. Es decir, los niños por una cuestión de vulnerabilidad son más dependientes de un adulto que se hace cargo de ellos, por lo que la dependencia es vertical, ya que el adulto para ese niño/niña, es todo. Tiene que ver con la figura para los chicos, que, si les pasa algo, saben que están protegidos”.
– ¿Qué sucede cuando crecemos?
La dependencia vertical, pasa a ser horizontal, dándose una relación de interdependencia: ‘yo te cuido, vos me cuidás’, y estamos en un mismo nivel. Eso sería lo ideal.
– ¿Cómo nos damos cuenta que estamos siendo co dependientes emocionales?
Podemos tener dos escenarios con las personas co dependientes: el primero tiene que ver con personas que se aferran a otro, como si se trataran de plantas parásitas, llevando a enviar mensajes y llamadas todo el tiempo. Por otro lado, está el otro perfil que se da mucho y a la cual denomino como ‘subterránea’. Tiene que ver con personas que están todo el tiempo preocupadas por el otro, por satisfacer la necesidad de esa otra persona, no sólo está pendiente sino que considera que la felicidad del otro depende de ella. Hay una postura casi de esclavitud. Es invasiva en un segundo plano, porque se hace necesitar. Es más entrampadora.
Lo que nos define como adultos es la autonomía emocional, y también la intimidad conmigo mismo para pensarnos.
¿Cómo evitar las relaciones dependientes?
-La clave principal para evitar las relaciones dependientes es trabajar en uno mismo, desarrollándose y creciendo de manera independiente y con autonomía respecto al resto de las personas, por muy importantes que sean en la vida de uno.
-Incrementar la red social: se trata de hacer un círculo de amistades y relacionarse con familiares o compañeros con los cuales hacer actividades diferentes y ocupar el tiempo con otra persona que no sea la pareja, el familiar o amigo con el que somos co dependientes.
-Fomentar actividades de ocio: hay que tener hobbies, solo o acompañado.
-Implicarse en proyectos o actividades
-Diversificar las fuentes de aceptación, valoración y de estima: se trata de no centrarse únicamente en la opinión de una persona, sino tener a varias opiniones para formar una propia.
Mirá la nota que la neuropsicóloga Cecilia Ortiz, realizó con el equipo de Cada Día.