La mirada ajena ¿Cuánto pesa sobre vos?

La mirada ajena ¿Cuánto pesa sobre vos?

Somos seres sociales de eso no hay dudas, y aunque a algunos pueda no modificarles la vida la opinión positiva o negativa de los demás, otros tantos viven frenéticamente en busca de ese aval. Falta de autoestima, y perfiles de personalidad, dos de los enemigos detonantes de la ansiedad. ¿Qué hacer?

Como si se tratara del ‘Ojo de Sauron  (antagonista principal de la trilogía de J. R. R. Tolkien, El señor de los anillos) muchas personas viven de manera angustiosa cada decisión que toman o paso a dar, por la mirada del otro/a. Un otro que puede ser la persona física (amigos, compañeros, extraños, jefes, la sociedad misma) o virtual (las redes y su océano de dagas anónimas que cómodamente opinan para bien o mal de todo lo que se sube).

Para las personas con una buena autoestima, que disciernen un aporte de una crítica feroz, y aún así persisten en su opinión (o no), pero siempre basados en lo que ellos desean, no en las expectativas del otro, la opinión ajena sólo es eso.

Sin embargo muchas otras personas  se sienten validadas sólo por la opinión ajena, y no porque lo que ellas mismas consideran o sienten.

De allí que viven muchas veces en una montaña rusa emocional, ya que es imposible gustarle a todo el mundo, o que todos piensen como nosotros, y lo peor del caso, no confiar en nosotros mismos. De allí que la opinión propia no parece valer para el individuo por temor a equivocarse.

Alerta ansiedad social

Según argumenta Cecilia Ortiz, neuropsicóloga “cuando hablamos de ansiedad o de fobia social se ha descubierto en este sentido que hay una base genética, es decir que es hereditaria, de padres a hijos. Hay un gen que tiene que ver con eso. Por otro lado lo que se suma tiene que ver con los valores de la familia, qué pone en valor, si está pendiente de qué tiene o cómo se ve el otro. Decimos que son familias más externalistas que internalistas, ya que ponen de relevancia criterios de evaluación que son siempre más externos que internos”.

-¿Qué otro aspecto se suma para generar la falta de autoestima, parte de este problema?

Otro de los ingredientes para la falta de autoestima son las creencias que se aprehenden, es decir  frases negativas de padres y madres a su hijo/a pequeño/a,  de forma permanente, que hacen que el niño o niña termine por creerlas y se desarrolle con ese estigma”.

-¿Por dónde pasa la elaboración de esa autoestima que se va dañando?

La autoestima en algún punto se va desarrollando y fomentando en el seno de la familia. Si estos mensajes no se dan y se suman a otros como:  ‘si no estás, o no sos de tal o cual manera no te van a querer’, el niño y luego adolescente comienza a pensar que la valoración  pasa por un parámetro o mirada externa, en donde pesa más siempre la creencia del otro que la propia”.

-¿Qué cosas hacen que se cronifique este problema?

– Si bien empieza sobre todo en la adolescencia, el peso de la mirada del otro también se ve en la niñez. Tiende a cronificarse como una forma de percibir la realidad en la adultez. Así aparecen adultos que se valoran a través del ojo y la mirada del otro. En algún punto esto es cultural, un constructo que es inevitable ya que nos construimos en función de la mirada de los demás, y necesitamos de esa otra mirada que nos contenga, ya que tiene que ver con la red de pertenencia.

En algún punto, si se conserva el juicio crítico y puedo poner en la balanza el punto de vista del otro, el mío y equilibrarlo, si pienso y siento que me suma, está bien. El problema aparece  cuando se prioriza el punto de vista del otro necesariamente y siempre por sobre el propio, dándole más valor a su opinión siempre. Hay tipos de personalidades más dependientes para elegir, decidir etc. Son personalidades más necesitadas de afecto que se aferran al otro que en algún punto las guía porque no creen en su capacidad para decidir. Esto hace que se cronifique”.

 

Soy grande…¿Y ahora qué?

No es sencillo volver sobre los pasos, aunque todos de alguna u otra forma quisiéramos poder hacerlo en algún aspecto. Sin embargo el afrontamiento de esta situación en este tipo de personalidades criadas en este contexto, que ven la vida de esa manera, puede darse con resultados positivos. Eso sí, trabajando a diario sobre nosotros mismos.

“A veces el nivel de sufrimiento o experiencias cúlmines en la vida, como romper con alguien que nos importe puede generar cuestionamientos en la persona, y eso es positivo a la hora de darse cuenta de muchos aspectos que antes no”, sostiene la profesional. Algo que nos puede permitir, preguntarnos porqué no confiar y no apostar a nosotros, haciendo un trabajo desde lo micro a lo macro, en pequeñas cosas diarias que nos posicione sobre nuestro propio valor.

 El otro tema es que todos tenemos visiones diferentes de la vida, y que en realidad ninguna es valedera, sencillamente son puntos de  vista. Cuando puedo ver eso, abstraerme y entender que no hay un solo punto de vista, sino muchas lecturas posibles, y que lo bueno o lo malo hasta pasan por criterios culturales, nos permite relativizar los otros puntos de vista. Hay que tomar la opinión del otro como eso, no siempre hacerla autorreferencial.

Importante: Entender que si yo aprendo a confiar en mí, más allá de la psicoterapia, apelando a leer, hablar con otros, pero empezar a confiar en mí mismo/a, entendiendo que la otra persona opina desde lo que se ve por fuera de mí, que no es mi esencia, sino una etiqueta, es otro punto de liberación de la mirada ajena, para seguir trabajando en lo valioso de la propia.

 

Consejos: de la teoría a la práctica

La neuropsicóloga  sugiere alternativas para trabajar la autoestima:

-Valorar los aspectos positivos que se tienen

-Repasar lo que nos decimos negativamente y relativizarlo. Un ejercicio que propongo: antes de irse a dormir escribir, que la persona escriba tres cosas positivas que logró en el día (grandes o chicas). Cuando se ve que las conductas tienen aspectos positivos se comienza a ver y valorar  ‘ché al final puedo hacer cosas buenas’. Esa relectura sobre lo que se va logrando, va reforzando la autoestima y se empieza a ver un cambio a partir de mis conductas.

-Trabajar con listas: qué me gusta y qué no de mí. La persona así  con diversos ejercicios se va entrenando y empieza a reemplazar estos circuitos de autopercepción negativa, por positivos reforzándose ese recorrido.

Si bien la cronicidad  en determinados perfiles va a estar, y no lo puedo cambiar,  sí mi postura frente a eso.  Puedo cuestionarme críticamente si realmente lo que me dice el otro es, o no así, y si lo es, por qué me pesa tanto lo que me dice.

Cuando se cuestionan ciertas creencias que sabemos no tienen un sustento lógico, no nos ayudan ni son funcionales, comenzamos un proceso de autoconocimiento y validación propia que nos hace crecer y creer en nosotros mismos.

Importante: Si bien somos seres sociales y todos queremos ser aceptados y pertenecer, cuando la mirada del otro me genera una ansiedad social que nos altera la vida cotidiana, nos sentimos incómodos, nos sudan las manos, nos ponemos rojos, y sobre todo evitamos situaciones o personas, hay que pedir ayuda profesional.

La profesional dialogó con cada Día, y sumó más presiciones y consejos sobre el tema

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