En esta nota te contamos por qué procrastinamos, qué es y cómo solucionarlo.
(Eva Rodríguez)
Habrás sentido hablar de la procrastinación, pero ¿qué es? Aquí lo explicamos de manera sencilla: es cuando frente a una tarea o meta específica comenzamos a realizar cualquier otra actividad evitando hacer, justamente, eso que tenemos que realizar.
Un ejemplo típico de la Procrastinación es cuando frente a un objetivo, como podría ser una mesa de examen, comienza a crecer el estrés, comienza a pasar el tiempo, se acerca la fecha del evento y yo en lugar de sentarme a hacer lo que tengo que hacer (en este caso estudiar) me pongo a hacer otras cosas. Cosas aleatorias, secundarias al objetivo, innecesarias para ese momento; como por ejemplo ordenar el escritorio, sacar a pasear al perro o limpiar la heladera que hacen 6 meses no lo hago.
Hago de todo. Menos lo que tengo que hacer. Eso se llama Procrastinar.
¿Por qué Procrastinamos?
+Porque no hemos partido las tareas en partes. Abordar situaciones grandes, complejas, largas, que requieren de mucha energía da miedo y pereza. El cerebro humano, por cuestiones evolutivas y de supervivencia, sobrelleva mucho mejor las tareas fraccionadas en partes, en pequeños pasos, antes que estar únicamente enfocados en una gran meta final. Pensemos en los hombres de las cavernas, si decidían que tenían que cruzar un desierto entero pensarían… “es imposible que yo llegue hasta el otro lado”. Pero si fraccionaban el camino, si ponían pequeñas postas y se enfocaban en los próximos 10 kilómetros abordar esa terrible meta era mucho más fácil.
+Por cansancio. El mundo moderno potencia la procrastinación. El exceso de quehaceres, las redes sociales y la hiperestimulación son una forma de vida. Convivir con un cansancio cognitivo es moneda corriente. La enorme mayoría de las personas vivimos con agotamiento mental que hemos naturalizado. No dormimos bien o las suficientes horas, necesitamos un café en las mañanas, sino no arrancamos, nos sobre exigimos, en nuestro tiempo libre nos seguimos sobrecargando con las redes sociales, no tomamos sol, no caminamos, y volvemos a dormir mal. En este caso, la solución práctica a la procrastinación es simplemente descansar un rato.
+Por querer todo YA. Vivimos en la cultura de la inmediatez, del “ya para ya”, donde todo tiene que ser rápido y cada vez más rápido aún. Donde cada una de estas cosas que conseguimos en segundos (pedir la comida en línea, pasar los audios en x2, recibir información en las redes sociales cada vez más comprimida) nos genera un placer químico, una recompensa hormonal. Entonces, cuando nos enfrentamos a una tarea más larga y donde tenemos que pensar y procesar la información durante semanas, tal vez, surge el miedo a la insatisfacción. La resistencia al esfuerzo. La lógica sería: “Si con mucho menos esfuerzo puedo sentir placer, para qué meterme
en esta gran labor”.
¿Cómo se soluciona la Procrastinación?
No luches contra una dosis saludable de ocio que todos necesitamos. Bajá la autoexigencia. Seamos realistas, aceptemos que un cierto nivel de procrastinación, de no hacer nada, es humano y es normal. Normalicemos que tener algunas horas todos los días de descanso es saludable y le da a tu mente oxígeno para ordenarse y prepararse para la tarea grande.
En lo que sea que hagas busca siempre el placer y el disfrute. Si a primeras pensás que no lo tiene, entonces créalo! Una buena taza de café, juntarse con alguien querido para realizar esa tarea, escuchar tu música favorita de fondo o un sinfín de agregados que pueden hacer de cualquier tarea un momento agradable y disfrutable.
Ubicar tus propias fechas límite. No son las de las demás personas o las de la expectativa social. Son las fechas que están basadas en tus propios tiempos y posibilidades. Son las fechas que siguen tu propio ritmo interno, que tienen en cuenta cuán importante es para vos esta actividad, cuánto apuro tenés realmente, cuanto alivio vas a sentir una vez que la realices.
Trabaja con prioridades. Dentro de tu gran meta hay “submetas”. Algunas cosas vienen primero porque son más importantes que otras. Ordenalas y seguí un camino que tenga sentido y donde vayas pudiendo auto-motivarte con cada submeta cumplida. El hecho de cumplir una submeta te empuja a comenzar la siguiente.
No te castigues. Aprende de tus errores. Si procrastinaste y tuviste un mal resultado, no te castigues. Habla con vos mismo y convencerte que la mejor postura es aprender y modificar tu estrategia para la próxima! Siempre hay revancha en la vida…!